Berni apuntó públicamente contra Magario por la parálisis de la Cámara Alta: «Es una mala gestión». La interna peronista tiene al cuerpo paralizado desde enero y el inicio del Mundial el jueves hace imposible una convocatoria esta semana.
El Senado bonaerense está en modo pausa. No sesionó ni una sola vez desde que arrancó 2026, y esta semana queda descartada: el jueves comienza el Mundial de Fútbol y, según reconoció un legislador de la oposición, «es imposible una sesión». Lo que iba a ser una demora transitoria se convierte, de hecho, en un semestre perdido para la Cámara Alta provincial.
Los senadores esperaban una convocatoria para esta semana. No llegó ninguna notificación. Y mientras el fútbol da la excusa coyuntural, el trasfondo es otro: la pelea interna del peronismo tiene a Verónica Magario atrapada entre facciones que no terminan de acordar ni los cargos menores del bloque.
Berni rompió el silencio y apuntó a Magario
Este martes, Sergio Berni salió a cuestionar públicamente a la vicegobernadora. «Es una mala gestión de aquella persona que tiene la responsabilidad de llevar adelante con idoneidad el reglamento de la Cámara», disparó el jefe del bloque peronista.
La frase tiene el sello berniista: dura, con nombre implícito y sin margen para la ambigüedad. En declaraciones a FM Cielo, el exministro de Seguridad intentó despegar la parálisis de la interna: «Si la persona que tiene a cargo llevar adelante con responsabilidad el funcionamiento del Senado no lo hace, eso no es parte de una interna».
El argumento es políticamente conveniente para Berni —que se posiciona como víctima de una presidencia disfuncional— pero difícil de sostener: es precisamente la pelea interna del peronismo la que tiene a Magario sin margen para convocar al recinto.
Qué tiene trabado al Senado
Los temas espinosos se acumulan. Uno de los ejes es el reparto de cargos menores dentro del bloque peronista: Berni logró quedarse con la presidencia de una bancada de 24 senadores, pero hay posiciones que repartir entre kicillofistas, massistas y camporistas, y la tensión es tal que incluso los temas menores generan una disputa interminable.
También restan ordenar las vicepresidencias. Las idas y vueltas con las comisiones forzó cambios en esos cargos: la senadora massista Valeria Arata se había quedado con la vicepresidenta cuarta, pero finalmente quedó a cargo de la comisión de Presupuesto. Como parte de ese acuerdo, Malena Galmarini ocupará una vicepresidencia, aunque no quiere la vice cuarta.
Un Senado donde la distribución de la vice cuarta genera semanas de negociaciones es un Senado que no tiene condiciones para tratar legislación de fondo.
El historial de la grieta Berni-Magario
No es la primera vez que Berni le apunta a la vicegobernadora desde el recinto. Semanas atrás, durante la constitución de las comisiones, el senador cuestionó el decreto de Magario con ironía quirúrgica: «Su excelencia la vicegobernadora que ha tomado de manera unilateral las decisiones que le competen a los legisladores».
En esa misma instancia, Berni había señalado que «esta Cámara hace casi seis meses que no funciona y es una falta de respeto hacia los bonaerenses».
El vínculo entre Berni y Magario es, a esta altura, más un frente de conflicto que un canal de coordinación. Con la salida de Teresa García al Congreso Nacional, la articulación entre el bloque peronista y la vicegobernadora quedó en manos del propio Berni —un vínculo que, a juzgar por los hechos, es más conflictivo que funcional.
El Mundial como pausa forzada
El inicio del Mundial el próximo jueves cierra de hecho cualquier posibilidad de sesión en el corto plazo. El torneo se extiende hasta mediados de julio, lo que implica que el Senado bonaerense llegará al segundo semestre sin haber aprobado ni una sola norma desde enero.
Para la oposición, que también tiene sus propias divisiones internas, la parálisis oficialista es un activo político: pueden exigir sesión sabiendo que Magario no tiene los votos ordenados para llevarla adelante sin riesgo.
¿Qué puede pasar después del Mundial?
El escenario de julio no luce más despejado que el de hoy. La interna peronista no tiene fecha de resolución y los cargos en disputa seguirán siendo moneda de cambio. Lo más probable es que Magario intente una sesión de baja intensidad —temas no conflictivos, agenda consensuada— para descomprimir sin exponerse.
Berni, en tanto, ya marcó su posición: si el Senado no sesiona, él va a hacer ruido. Y en el peronismo bonaerense, el ruido de Berni tiene un costo político que nadie quiere pagar en silencio.


