Martes 12 de mayo de 2026
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«Estamos paralizados»: ingenieros piden que Kicillof intervenga en ARBA y crece el alerta inmobiliario en La Plata

El Colegio de Ingenieros bonaerense reclamó al Gobernador que destrabe el conflicto en la Dirección de Catastro, frenada hace más de dos meses por una medida de fuerza de ATE. Mensuras, escrituras y compraventas, en stand by. La city inmobiliaria platense ya siente el impacto.

El conflicto en ARBA acumula más de dos meses sin solución. Por eso, el Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires (CIPBA) lanzó un alerta público y le pidió de manera formal a Axel Kicillof que intervenga para desactivar la parálisis en Catastro.

«Estamos paralizados», resumieron desde la entidad. La frase es literal: hace semanas que la Dirección Provincial de Catastro Territorial funciona a media máquina por una medida de fuerza sostenida del gremio ATE.

La medida incluye asambleas prolongadas, retención de tareas y demoras encadenadas. Como consecuencia, miles de trámites quedaron frenados en toda la provincia, con epicentro en la sede platense.

Qué se traba con Catastro frenado

El listado es amplio y golpea de lleno a varios sectores. En primer lugar, no se aprueban planos de mensura, indispensables para subdividir terrenos, regularizar propiedades o iniciar obras nuevas.

Además, no salen los certificados catastrales actualizados. Sin ese papel, los escribanos no pueden firmar escrituras y, por lo tanto, las compraventas inmobiliarias quedan suspendidas en pleno trámite.

A eso se suma otro problema: las valuaciones fiscales tampoco se actualizan a tiempo. El resultado es una cadena de atrasos que afecta a profesionales, contribuyentes y operadores del mercado.

Por qué pega tan fuerte en La Plata

La Plata es la sede central de ARBA y, además, una de las plazas inmobiliarias más activas de la Provincia. Por eso, el conflicto pega doble.

Por un lado, los ingenieros y agrimensores platenses concentran un volumen alto de trabajo vinculado al Catastro provincial. Sin esos trámites en marcha, no facturan.

Por otro lado, las inmobiliarias de la diagonal 80, de City Bell y del eje 7 vienen reportando demoras crecientes en operaciones que estaban listas para escriturar. En consecuencia, el mercado se enfría justo cuando empezaba a mostrar señales de recuperación.

El reclamo del CIPBA a Kicillof

El planteo del Colegio fue contundente. La entidad le pidió al Gobernador que «intervenga sin más demoras» y que actúe «con la celeridad que la situación reclama».

En el comunicado, los ingenieros calificaron la parálisis como un «obstáculo directo al derecho de trabajar». Es decir, no se trata solo de un problema sectorial, sino de un freno institucional que perjudica a quienes dependen del Estado para ejercer su profesión.

A su vez, la entidad remarcó que el contribuyente común también queda atrapado en el medio. Por ejemplo, quien quiere subdividir un terreno, regularizar una construcción o vender una propiedad familiar no puede avanzar.

El trasfondo del conflicto

La pulseada arrancó a fines de febrero. ATE, el gremio que nuclea a buena parte del personal de ARBA, lanzó un plan de lucha por reclamos salariales y laborales que no encontró respuesta en la mesa de negociación.

Desde entonces, las asambleas se multiplicaron y la actividad cayó. Aunque ARBA sigue cobrando impuestos y operando otras áreas, Catastro quedó como el eslabón más golpeado de la cadena.

Mientras tanto, el Ejecutivo bonaerense no logró cerrar el conflicto. Y con el correr de las semanas, el malestar se trasladó del gremio interno al mundo profesional e inmobiliario.

Qué puede pasar

La presión sobre Kicillof crece. Si el Gobernador no abre una mesa de diálogo en los próximos días, el reclamo del CIPBA podría sumarse al de escribanos, martilleros y desarrolladores, que también vienen golpeando la puerta.

En La Plata, ese escenario es delicado. La construcción y el mercado inmobiliario son dos motores económicos clave de la ciudad. Por eso, cada semana que Catastro siga paralizado se traduce en menos operaciones, menos trabajo y menos ingresos para un sector que ya viene en cuerda floja por la recesión.

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