Con el descenso de temperatura en la región, crece la demanda de la vacuna contra la gripe y empiezan a aparecer faltantes en el sector privado. El sistema público, por ahora, sostiene la campaña.
El frío llegó a La Plata y con él una escena que se repite cada año, pero que esta vez muestra señales más marcadas: clínicas y vacunatorios privados comenzaron a registrar faltantes de dosis antigripales justo cuando la demanda empieza a acelerarse.
Según confirmaron distintos centros de salud, el problema no es generalizado pero sí creciente. Hay establecimientos que directamente no tienen stock y otros que aplican con cupos o listas de espera. El dato no es menor: la vacunación suele anticiparse al pico de circulación viral, y cualquier demora impacta en la cobertura.
Demanda en alza y distribución irregular
El aumento de consultas responde a una lógica estacional: con la baja de temperaturas, más personas buscan inmunizarse. Pero este año, el ritmo de reposición no acompaña.
En el sector privado señalan que las entregas de laboratorios vienen con demoras y en menor volumen que el esperado. Eso genera una distribución desigual: mientras algunos vacunatorios todavía cuentan con dosis, otros ya colgaron el cartel de “sin stock”.
El rol del sistema público
En contraste, desde la órbita de la Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires aseguran que la campaña de vacunación sigue en marcha con normalidad en hospitales y centros de atención primaria.
Allí se prioriza a los grupos de riesgo: mayores de 65 años, embarazadas, niños pequeños y personas con enfermedades preexistentes. Para ese segmento, la vacuna es gratuita y obligatoria dentro del calendario nacional.
Sin embargo, la diferencia entre ambos sistemas empieza a tensionar la demanda: ante la falta en el circuito privado, más vecinos se vuelcan al sistema público, lo que podría generar sobrecarga en las próximas semanas.
Qué pasa en La Plata
En la capital bonaerense, donde el invierno suele sentirse con mayor intensidad por la humedad, la cobertura temprana es clave para evitar cuadros respiratorios graves.
El problema es que muchos trabajadores que habitualmente se vacunan en clínicas privadas —por obra social o prepaga— ahora deben reprogramar o directamente cambiar de circuito. Eso introduce una variable de riesgo: demoras en la inmunización en un contexto donde los virus respiratorios ya empiezan a circular.
Además, la situación se cruza con otro dato: el aumento de consultas por enfermedades respiratorias en guardias, algo que ya se empieza a percibir en hospitales de la región.
Si la reposición de dosis no se normaliza en los próximos días, el faltante podría profundizarse en el momento más sensible: mayo y junio, cuando históricamente se dispara la circulación de gripe.
El escenario abre dos frentes. Por un lado, la necesidad de acelerar la logística de distribución en el sector privado. Por otro, la presión creciente sobre el sistema público, que podría absorber una demanda mayor a la prevista.
En una ciudad como La Plata, donde el invierno no da tregua, la vacuna llega tarde o no llega… y eso, en términos sanitarios, siempre se paga.


