Miércoles 13 de mayo de 2026
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Kicillof pisó Córdoba por primera vez como gobernador y encendió su motor presidencial: «Sin federalismo no hay país»

El mandatario bonaerense eligió el escenario emblemático de Cosquín para lanzar un mensaje político de fondo. Convenios, sindicalismo y un discurso contra Milei en el territorio que más lo rechaza.

Kicillof pisó Córdoba por primera vez como gobernador y encendió su motor presidencial: «Sin federalismo no hay país»

Axel Kicillof aterrizó este viernes en Córdoba. Por primera vez en sus casi siete años como gobernador bonaerense. Y lo hizo con toda la carga simbólica que el momento exige: parado en la plaza Próspero Molina de Cosquín —el mismo escenario que cada enero alberga el Festival Nacional de Folklore—, firmó convenios de cooperación cultural y universitaria con el intendente local Raúl Cardinali y disparó contra el gobierno de Javier Milei con una frase que sintetizó el tono de la jornada: «Sin federalismo no hay país».

El mensaje era para todos. Para Milei, para la interna peronista, y para los millones de votantes cordobeses que todavía no lo conocen.

El viaje que nadie llama campaña, pero todos leen como campaña

Desde la Gobernación bonaerense insistieron en que se trata de «actividades de gestión». El entorno de Kicillof bajó la línea: el viaje es «ecuménico», sin encuentros con el oficialismo provincial. Martín Llaryora, el gobernador peronista cordobés, no estuvo. Tampoco Natalia De la Sota.

La elección de los interlocutores no fue casual. Kicillof se reunió con Cardinali, uno de los pocos intendentes peronistas en una provincia donde Javier Milei arrasó en 2023, y firmó un convenio turístico y cultural para garantizar la participación de artistas bonaerenses en los festivales Pre-Cosquín y Cosquín.

La foto de gestión tenía, por debajo, una lectura política clara: acercarse al interior sin quedar pegado a ningún aparato local.

Daer y la cobertura sindical

El momento de mayor peso político de la jornada no fue Cosquín, sino La Falda. Por la tarde, Kicillof participó del Congreso de delegados de FATSA junto al titular del gremio y referente de la CGT, Héctor Daer, ante más de 600 delegados de todo el país.
Daer es uno de los dirigentes gremiales que más trabaja en el proyecto político de Kicillof. Llegar a Córdoba de su mano le permite al gobernador pisar territorio hostil sin quedar atado a ninguna estructura política local. La foto es con el sindicalismo nacional, no con el peronismo cordobés dividido y en crisis.

Ese movimiento se produce en la misma semana en que Kicillof recibió en la Gobernación al secretario general de la CGT, Octavio Argüello, y a los Moyano. La acumulación sindical es deliberada y acelerada.

La aritmética cordobesa y el desafío que nadie minimiza

Córdoba tiene más de 3,1 millones de votantes habilitados —el 9% del padrón electoral nacional—, siendo el segundo distrito en peso después de Buenos Aires. Sin una porción competitiva de esos votos, cualquier candidatura presidencial tiene un techo muy bajo.

Los números de arranque son duros. Milei obtuvo el 74% en el balotaje de 2023 en Córdoba. En las legislativas de 2025 se impuso con el 42%, mientras que el kirchnerista Pablo Carro apenas llegó al 5% y no renovó su banca.

Sin embargo, desde ambos lados reconocen una caída de entre 18 y 20 puntos en la imagen de Milei en los últimos meses en la provincia. Ahí está la ventana que Kicillof intenta abrir.

La mirada desde La Plata
El viaje a Córdoba tiene un hilo directo con La Plata. La próxima semana, Kicillof encabezará el lanzamiento de un curso de formación política del PJ bonaerense junto al intendente Julio Alak, uno de los promotores más activos de su candidatura presidencial.
La capital bonaerense sigue siendo el centro operativo del armado. Pero para llegar a la presidencia, Kicillof necesita probar que puede crecer más allá del conurbano y del distrito propio.
En La Plata son cautos pero optimistas. Creen, según las encuestas que manejan, que el gobernador tiene un buen punto de partida y capacidad de crecimiento. El test cordobés era, entre otras cosas, para medir esa hipótesis en la práctica.

¿Qué viene después?

El PJ convocó a un Congreso partidario para el 19 de mayo, donde se debatirán la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional, la eventual eliminación de las PASO y la iniciativa de «Ficha Limpia». También podría empezar a definirse la estrategia de alianzas de cara a 2027.

Si el viaje a Córdoba sale sin tropiezos y la imagen de Kicillof empieza a moverse en ese distrito, el gobernador habrá dado el primer paso concreto para instalarse como referente opositor con proyección nacional. Si no, quedará como un intento simbólico más de un peronismo que todavía no encontró la forma de hablarle al centro del país.

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