Domingo 7 de junio de 2026
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La muerte del Indio Solari descongeló la relación entre Máximo Kirchner y Kicillof: tres llamados que cambiaron la rosca peronista

La despedida del líder de Los Redondos activó contactos que estaban cortados desde hace meses dentro del peronismo bonaerense. Máximo fue a la casa del músico el viernes a la mañana y terminó siendo pieza clave en la elección del lugar del velatorio.

La muerte de Carlos «Indio» Solari no solo convocó a miles de ricoteros a las calles. En pocas horas, movió hilos que el peronismo bonaerense tenía trabados hace meses. El hijo de Cristina Kirchner y el gobernador Axel Kicillof hablaron al menos tres veces desde el viernes para coordinar la despedida, según confirmaron fuentes al tanto de la comunicación entre ambos. Una interlocución que, para muchos en el espacio, era impensable semanas atrás.

La Plata quedó afuera, Avellaneda se impuso

La primera opción fue La Plata. La ciudad donde Los Redondos escribieron buena parte de su historia —el Estadio Único, las esquinas del centro histórico, la memoria ricotera que late en el conurbano sur— parecía el lugar natural. Pero la logística lo descartó: la distancia y las dificultades para una movilización de esta escala inclinaron la balanza hacia el conurbano.

Antes de llegar a Avellaneda, Racing también apareció en el radar. Pero Diego Milito, presidente de la institución de Avellaneda, no dio luz verde. Las versiones se contradicen: desde el kirchnerismo y la AFA sostienen que el club nunca ofreció formalmente sus instalaciones; desde Racing dicen que jamás recibieron un pedido concreto. El resultado es el mismo: no hubo acuerdo.

Así, el Microestadio José María Gatica —en el Parque Municipal de Villa Domínico, Avellaneda— se convirtió en el escenario del último adiós. Un predio con historia: sus terrenos fueron adquiridos por el Estado durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, y el estadio fue inaugurado en 2023 en homenaje al legendario boxeador que vivió en ese barrio.

Ferraresi de fondo, Bianco en el operativo

El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi —uno de los nombres más firmes en la carrera por la Gobernación de Buenos Aires para 2027 y figura central del kicillofismo—, está de licencia. El operativo cayó en manos del intendente interino Hugo Barrueco. Pero la decisión política de elegir Avellaneda tiene firma de Ferraresi aunque él no esté.

«Máximo sabe cómo trabaja Jorge. Todos los actos grandes de Cristina fueron en Avellaneda. Hay garantías, cercanía y experiencia para manejar una movilización de estas características», explicaron desde el municipio.

El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, es uno de los responsables del dispositivo. Aclaró que el velatorio «no tiene fecha de culminación» y que seguirá «hasta que la familia lo disponga». También participa de la organización Javier Grosman, el mismo que coordinó el funeral de Néstor Kirchner en Casa Rosada y los festejos del Bicentenario en 2010 —y que en los 80 fundó Babilonia, espacio cultural del Abasto que fue escenario de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Su participación, dijeron fuentes provinciales, fue pedido expreso de la familia.

La Provincia desplegó alrededor de 1.500 efectivos de la Policía Bonaerense, con peajes liberados y postas sanitarias.

El Gobierno nacional, al margen

La Casa Rosada intentó ubicarse, y no pudo. Descartó tanto el Congreso como la sede del Ejecutivo. Ofreció Tecnópolis, con Karina Milei y Manuel Adorni como interlocutores, pero admitieron que no lograron establecer contacto con la familia del músico. Martín Menem, por su parte, también rechazó el pedido de usar el Congreso, alegando que «no están dadas las garantías».

El Indio Solari había guardado distancia de la política durante casi toda su carrera. Pero en los últimos años expresó simpatías hacia el kirchnerismo, construyó una relación cercana con Máximo Kirchner y no ocultó su rechazo al modelo libertario. Ese vínculo explica, en parte, por qué fue el hijo de Cristina —y no el Gobierno nacional— quien terminó siendo el puente entre la familia y la maquinaria del Estado bonaerense.

La despedida del Indio es también un espejo del mapa político que se viene. El diálogo Máximo-Kicillof no resuelve la tensión de fondo entre La Cámpora y el gobernador, pero deja en evidencia que, cuando hay un objetivo concreto, la comunicación existe. Si eso se sostiene o fue solo una pausa coyuntural lo dirán las próximas semanas, cuando la disputa por las listas y la conducción del peronismo bonaerense vuelva a primer plano.

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