Sábado 27 de junio de 2026
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La red de GNC se estira a once estaciones, pero el cupo diario sigue marcando el ritmo de las colas

La crisis de abastecimiento de GNC que viene golpeando a taxistas, remiseros, fleteros y particulares en La Plata, Berisso y Ensenada empezó a ceder, aunque todavía sin resolverse del todo. Camuzzi confirmó la incorporación de nuevos puntos de venta a partir de una redistribución de capacidad entre estaciones de la provincia, lo que llevó el total de bocas habilitadas a once y, según las últimas actualizaciones, podría seguir creciendo en los próximos días.

La medida llega después de casi dos semanas de escasez, colas extensas y protestas del sector del transporte, un cuadro que InfoPlatense viene siguiendo desde que se hizo evidente el faltante en la región. La novedad ahora no es solo que hay más oferta, sino que se conoció el mecanismo técnico detrás del problema y de la solución.

Por qué faltaba gas: contratos firmes versus interrumpibles

Camuzzi explicó que las estaciones afectadas operaban con «contratos interrumpibles», una modalidad más económica que obliga a suspender el suministro cuando el sistema prioriza a hogares, hospitales, escuelas y comercios durante los picos de demanda invernal. Las estaciones con «contratos firmes», en cambio, siguieron recibiendo gas sin interrupciones porque pagan una tarifa más alta a cambio de esa garantía.

La distribuidora detectó capacidad ociosa en otras expendedoras de la provincia y gestionó acuerdos para cederla a las estaciones de la región que estaban sin gas. Esa redistribución es la que permitió reabrir surtidores que llevaban días cerrados.

Seis estaciones reabrieron y cuatro más se sumaron sobre la hora

El primer tramo de la reactivación incluyó seis puntos de despacho: 32 y 6, 131 y 60, 31 y 67, 7 y 66, 17 y 532 y 122 y 60. Una fuente de Camuzzi precisó que a esas estaciones «se les dio una capacidad extra de entre 2.000 y 4.000 metros cúbicos diarios».

Horas más tarde se conoció que otras cuatro direcciones se incorporaron a la lista: diagonal 74 entre 16 y 17, 19 y 520, 120 y 526 y 131 y 62. Sumadas a las que ya venían operando sin cortes —137 entre 38 y 39, 72 y 19, 44 y 143, Centenario y 423, Baradero y Río de Janeiro en Berisso, y 122 entre 46 y 47 en Ensenada—, el mapa de GNC en la región pasó a tener once estaciones confirmadas, con la posibilidad de que ese número siga subiendo.

El dato que pone el problema en perspectiva es que todavía hay alrededor de treinta estaciones de la zona con los surtidores de GNC cerrados.

Alivio para los taxistas, pero con un techo diario

Para el sector del transporte, la ampliación significó volver a cargar después de semanas de incertidumbre. Juan Carlos Berón, titular de la Unión Conductores de Taxis, lo resumió así: «Hoy hemos podido cargar haciendo largas colas, pero se pudo cargar. Realmente es un alivio.»

Sin embargo, Berón aclaró que la solución es parcial: todas las estaciones operan con cupos diarios y, una vez alcanzado el límite de metros cúbicos asignado, el despacho se corta hasta el día siguiente. «Por lo menos, ahora se puede tener una carga por día. Con una carga diaria se puede trabajar», explicó, aunque insistió en la necesidad de un esquema diferencial de combustible para taxis, remises, transporte escolar y fleteros: «El combustible es algo esencial. Se necesita para poder trabajar y llevar la comida diaria a muchísimas familias.»

El dirigente también señaló que la Comuna se comprometió a involucrarse en el reclamo para que se habiliten más estaciones en la región.

La industria, todavía con restricciones de fondo

Mientras el transporte respira un poco, el sector industrial sigue trabajando con el sistema condicionado. Desde la Unión Industrial del Gran La Plata advirtieron que varias empresas continúan operando con procesos alterados por las limitaciones de gas. Francisco Gliemmo, presidente honorario de la entidad, fue directo sobre el trasfondo del problema: «Sin políticas de Estado vamos a tropezar cien veces con la misma piedra.»

Gliemmo remarcó que, una vez garantizado el suministro a los usuarios prioritarios, también hace falta asegurar previsibilidad para la industria, de manera de evitar pérdidas económicas y proteger puestos de trabajo. Es un planteo que no apunta a un responsable puntual, sino a la ausencia de una planificación energética de fondo que vuelva a poner a la región en la misma situación cuando llegue el próximo pico de demanda.

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