Sábado 23 de mayo de 2026
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Los números de la UNLP contradicen el relato de Milei: se gradúan más estudiantes mientras el Gobierno recorta el financiamiento

A diez días de la marcha universitaria contra el ajuste del Gobierno nacional, la Universidad Nacional de La Plata presentó sus resultados académicos de 2025: 7.228 egresados, una tasa de graduación del 35% y un crecimiento del 11% en dos años. Los egresados de la UNLP refutan el argumento del oficialismo que describe a las universidades públicas como ineficientes e incapaces de graduar estudiantes, en el momento en que el Gobierno incumple la Ley de Financiamiento Universitario.

El «relato libertario» sobre las universidades y lo que dicen los datos

Desde el gobierno de Javier Milei y sus espacios militantes, el cuestionamiento a la universidad pública tiene un argumento recurrente: gastan mucho y gradúan poco. La ecuación que instalan es simple —muchos ingresan, casi nadie se recibe— y se usa para justificar el ajuste presupuestario y cuestionar el modelo de ingreso irrestricto y gratuito.

Los números de la UNLP van en sentido contrario.

La universidad cerró 2025 como la tercera de mayor producción de graduados del país, detrás de la UBA y la Universidad Nacional de Córdoba. Sus 7.228 egresados representan un 11,22% más que en 2023. Y la tasa de graduación del 35% supera el promedio del sistema universitario nacional.

El cálculo que usa la UNLP no es el que prefiere el relato oficialista. No compara ingresantes y egresados del mismo año —una metodología que distorsiona la realidad porque ignora que las carreras duran varios años. En cambio, contrasta los egresos de 2025 con los ingresantes de 2018, el año de referencia para una duración promedio de siete años. Con esa metodología, uno de cada tres estudiantes que entró en 2018 terminó su carrera en tiempo razonable.

Ajuste al financiamiento, más egresados: la paradoja del modelo

El contexto en que se presentan estos datos no es neutro. El Gobierno nacional incumple la Ley de Financiamiento Universitario. Los salarios docentes perdieron contra la inflación. El presupuesto universitario fue recortado en términos reales. Y las universidades nacionales movilizaron a cientos de miles en marchas federales durante 2025 y lo que va de 2026.

En ese escenario, la UNLP muestra que sus indicadores académicos mejoran. Es una respuesta concreta al argumento que usa el ajuste como señal de ineficiencia del sistema.

La universidad lo dice sin rodeos en su comunicado: los análisis que tildan de ineficiente al sistema público «deciden ignorar» la complejidad social y académica de una institución de ingreso masivo, irrestricto y gratuito. Y agrega un dato que ninguna planilla de cálculo registra: el 41% de quienes se graduaron en 2025 son la primera generación universitaria de sus familias.

Lo que el mercado no mide

Ese 41% es el argumento más poderoso contra la lógica de eficiencia que aplica el Gobierno. Para esos estudiantes, el título no es solo un logro individual. Es un salto generacional que transforma el horizonte económico y social de familias enteras.

La UNLP opera sin filtros de acceso. No hay examen de ingreso ni arancel. Trabaja con una población heterogénea, con distintas realidades socioeconómicas y distintos niveles de formación previa. Producir una tasa del 35% en ese contexto es un resultado que pocas universidades del mundo privado podrían replicar con las mismas condiciones de partida.

El ranking que también desmiente el recorte

El Ranking QS de Universidades de América Latina y el Caribe 2025 ubicó a la UNLP en el puesto 21° de la región. Es la segunda mejor universidad de Argentina, por encima de múltiples instituciones privadas de elite.

Sus pilares son la reputación académica (97,5 puntos), las redes internacionales de investigación (96,7 puntos) y el impacto web (99,6 puntos). No son los indicadores de una institución en decadencia.

El objetivo y las políticas concretas

La UNLP reconoce que la meta del 50% de graduación está pendiente y que hay trabajo por hacer. Para avanzar, implementa tres líneas de acción: el Programa de Rendimiento Académico y Acompañamiento (PRAE) con tutorías y cursadas especiales; la modernización curricular para reducir cargas horarias sin perder calidad; y la creación de tecnicaturas y títulos intermedios que acerquen certificaciones profesionales tempranas.

Esas políticas se sostienen mientras el Estado nacional recorta el financiamiento. El dato final es ese: la UNLP mejora sus indicadores a pesar del ajuste, no gracias a él.

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