Domingo 16 de agosto de 2026
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Mapa político: Una semana en la que el peronismo ensayó la unidad y la oposición respondió con su propia foto

La cumbre entre Kicillof, Máximo Kirchner y Massa fue el hecho político más importante de la semana. Acordaron sostener las PASO, cerrar filas y proyectar una candidatura unificada. Pocas horas después, Ishii les mandó un mensaje ácido. Y mientras tanto, LLA y el PRO bonaerense formalizaron su alianza en Casa Rosada.

Por Rubén D. Bárcena (*)

Fue una semana que tuvo un antes y un después muy claro. El martes, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se sentaron a la misma mesa por primera vez desde octubre. Lo que salió de esa reunión fue un acuerdo con tres ejes: sostener las PASO en la provincia y a nivel nacional, resistir cualquier intento de eliminarlas desde el gobierno de Milei, y proyectar una candidatura presidencial unificada del campo popular para 2027. No nombraron candidatos. Pero pusieron la arquitectura.

El jueves, La Libertad Avanza y el PRO hacían exactamente lo mismo pero del otro lado: Santilli y Lule Menem recibieron a Ritondo y De Andreis en Casa Rosada y acordaron una mesa de trabajo quincenal. El comunicado conjunto cerró con una frase que nadie puede malinterpretar: «Argentina no puede volver a caer en manos del populismo.»

Dos acuerdos políticos en la misma semana, pero desde lugares opuestos. El mapa de 2027 empezó a tomar otra forma esta semana.

La cumbre peronista: qué se acordó y qué quedó sin decir

La reunión entre Kicillof, Máximo Kirchner y Massa tuvo un contexto que la explica: semanas de tensión pública, declaraciones cruzadas, fuego amigo en la Legislatura y una encuesta de Giacobbe que confirmó lo que todos sabían —Kicillof le gana a Milei en imagen pero ambos tienen más rechazo que apoyo.

Lo que acordaron en la cumbre fue más concreto de lo que parece. Primero: sostener las PASO. El peronismo las necesita para resolver su propia interna sin que cada sector vaya por separado a las generales. Segundo: resistir la presión del gobierno nacional para eliminarlas. Tercero: avanzar hacia una candidatura unificada del campo popular. No dijeron cómo ni quién.

Lo que quedó sin decir es lo más importante. Cristina sigue inhabilitada y el kirchnerismo duro sigue sosteniendo su candidatura. Kicillof tiene cinco aspirantes a gobernador y un armado federal en marcha. Massa tiene agenda propia. Ninguno de los tres cedió nada en la reunión: acordaron sostener un mecanismo —las PASO— que les permite competir sin romper. El resto lo define la urna.

Ishii les mandó un mensaje

La tinta del acuerdo todavía no se había secado cuando Mario Ishii publicó en X: «Con los mismos dirigentes, las mismas estrategias y la misma forma de conducir que nos llevaron a las últimas derrotas, el resultado será el mismo.» En su entorno confirmaron que el blanco fue Kicillof.

El mensaje de Ishii no genera una crisis inmediata pero sí instala una pregunta que la cumbre no respondió: ¿la unidad que acordaron las cúpulas incluye a todos los sectores, o es un pacto entre los que tienen mayor peso que deja afuera a los que tienen territorios propios y lecturas distintas? Ishii tiene municipio, tiene banca y tiene historia de conflicto con el gobernador. No es ruido de fondo.

Kicillof en las encuestas: mejor que Milei, pero en rojo

La encuesta de Giacobbe que circuló esta semana le agrega datos concretos al momento político. Kicillof le gana a Milei en imagen, pero los dos tienen más rechazo que apoyo. El gobernador es el principal referente opositor y el que mejor mide —a distancia— en intención de voto.
Pero llegar a 2027 como «el menos malo» no alcanza para ganar.

La semana tuvo otro dato que Kicillof intentó convertir en argumento: el vocero presidencial Ravier admitió que Caputo retiene fondos del impuesto al combustible que deberían ir a las rutas. El gobernador lo tomó en Berazategui y lo convirtió en denuncia: «Se está robando esos recursos, terminan en la timba.» Con las rutas nacionales en el peor estado en décadas, el argumento tiene anclaje concreto.

El armado que no para: Alak suma a los Descalzo

Mientras la cúpula peronista acordaba en la cumbre, el intendente platense Julio Alak seguía construyendo su propio tablero. Esta semana sumó a los Descalzo —la familia política con peso propio— a través de la Secretaría de Formación Política del PJ. El movimiento amplía su estructura más allá de La Plata sin necesitar el aval de ningún sector de la interna.

Alak cerró la semana con Kicillof en la inauguración de la Primaria N°41 de San Carlos, donde anunció el récord de 200 escuelas refaccionadas en La Plata. Dos imágenes en una semana: gestión local y proyección provincial. El intendente platense es el único de los cinco candidatos a gobernador del MDF que puede mostrar las dos cosas simultáneamente.

El gobierno nacional: derrotas legislativas y Karina como filtro

Del lado del oficialismo, la semana no fue mejor. Milei acumuló derrotas legislativas que le costaron la Ley de Tierras —cayó el capítulo de extranjerización— y tensiones con Sturzenegger, cuyo estilo de presentar proyectos sin consenso previo le generó problemas en el Congreso.
La respuesta de Karina fue incorporar al ministro de Desregulación a la mesa política de Casa Rosada para ponerle filtro a sus iniciativas.

La mesa LLA-PRO que se formalizó el jueves es la respuesta estructural a esas derrotas: si el gobierno no tiene los votos solo, necesita a Macri. El acuerdo quincenal con Ritondo y De Andreis es el mecanismo para construir esa mayoría antes de que lleguen las elecciones. El costo es la negociación permanente con un PRO que tiene sus propias ambiciones en la Ciudad y en la Provincia.

La UCR: Balbín recorre y «Construir» también

El radicalismo bonaerense terminó la semana con sus dos espacios en movimiento paralelo. Balbín recorre los 135 comités con Chiarella como aval de la conducción nacional. «Construir», el espacio de Fernández que se fue de la Convención del Club Atenas, anunció que hará lo mismo.

Hay un detalle que complica la narrativa de fractura: dos intendentes de «Construir» estuvieron en el acto de Balbín en Colón. La ruptura tiene más matices de lo que pareció el sábado de la semana pasada.

Lo que viene: el 27 de agosto y el MDF Juventud

La política bonaerense tiene dos fechas marcadas en el horizonte inmediato. El 27 de agosto, la Cámara de Diputados provincial vuelve a sesionar y la agenda incluye la reelección indefinida de intendentes —que el kicillofismo no tiene los votos para aprobar sin el kirchnerismo duro, que ya puso condiciones—.

Y antes de fin de mes, el MDF lanza su rama juvenil en la Universidad de San Martín, el primer acto masivo propio del espacio antes del gran evento de septiembre.

Así las cosas la semana que cierra hoy tiene un saldo concreto: el peronismo ensayó la unidad en la cumbre, la oposición formalizó su alianza en Casa Rosada, y el calendario electoral empieza a presionar sobre decisiones que hasta ahora podían postergarse. Las PASO son el mecanismo acordado. Lo que todavía no está acordado es quién encabeza la boleta.

El acuerdo del jueves entre Kicillof, Máximo y Massa es real pero frágil. Real porque los tres tienen incentivos para no romperse antes de las primarias. Frágil porque cada uno tiene su propia candidatura implícita, su propio territorio y su propia lectura del momento. Las PASO pueden resolver esa tensión —o pueden amplificarla, si la interna se vuelve más brutal de lo que las cúpulas calcularon. El resultado lo define la militancia, las bases, no la cumbre.

(*) Editor en InfoPlatense

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