El miércoles 21 de mayo, Javier Milei anunció una reducción de las retenciones al trigo, la cebada y la soja. El beneficio llega al sector agroexportador mientras los datos de industria, empleo y poder adquisitivo siguen deteriorándose. La baja de retenciones al campo contrasta con un cuadro económico que golpea de lleno al mercado interno y a los trabajadores.
La baja de retenciones al campo: qué anunció Milei
El Gobierno redujo las retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5%, con vigencia desde junio. Para la soja anunció una baja escalonada a partir de enero de 2027, con reducciones de entre un cuarto y medio punto mensual hasta 2028.
También prometió llevar a cero los impuestos a la exportación de la industria automotriz, petroquímica y maquinarias desde julio hasta junio de 2027.
El costo fiscal de la medida ronda los 600 millones de dólares para este año, según estimaciones de las consultoras Romano Group y LCG.
El anuncio tuvo su costado electoral. Milei prometió profundizar la baja si es reelecto en 2027. Las entidades del campo celebraron. El resto del mapa económico cuenta otra historia.
La industria argentina, entre las que más cayeron en el mundo
Mientras el campo recibe alivio fiscal, el sector industrial acumula una crisis de fondo.
En el primer trimestre de 2026, la actividad manufacturera retrocedió 2,7%, según la Unión Industrial Argentina. La capacidad instalada en marzo apenas llegó al 59,8%. Ramas enteras —textil, metalmecánica, automotriz, caucho y plástico— operan por debajo del 50% de su capacidad.
El informe es más duro en perspectiva global: Argentina registró la segunda caída industrial más grande del mundo en los últimos dos años. Cerraron 2.436 empresas y se perdieron 73.000 empleos industriales desde que arrancó la gestión Milei.
En el Gran La Plata, la industria petroquímica y los astilleros de Ensenada integran ese cuadro. La baja de la actividad en el polo industrial del cordón afecta directamente a miles de trabajadores de la región.
Empleo: más desempleo, más precarización, menos salario
Los datos laborales refuerzan el contraste.
El desempleo subió al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025. Era del 6,2% cuando Milei asumió. El empleo formal retrocedió 3,9% entre noviembre de 2023 y enero de 2026.
Lo que creció fue el trabajo no registrado, el autoempleo y el pluriempleo. El mercado laboral no destruye solo puestos: precariza los que quedan.
En materia salarial, el panorama es aún más claro. El salario mínimo lleva ocho meses consecutivos perdiendo contra la inflación. Desde que arrancó el gobierno de Milei, el mínimo vital y móvil perdió casi 39% de su poder adquisitivo real.
Consumo, pobreza y mora: la otra cara del modelo
La inflación acumulada en 2026 ya alcanzó el 9,4%, con un marzo del 3,4% que el propio Gobierno anticipó como piso.
La pobreza, según estimaciones privadas, se ubica en un rango del 30% al 35% de la población. El Indec publicó una baja en sus propias mediciones, pero economistas de la consultora Equilibra cuestionaron la metodología: señalaron que cambios en la captura de ingresos de la EPH «exageraron la caída de la pobreza» y que los datos esconden «un proceso real de empobrecimiento».
La mora en préstamos personales supera el 30% en algunos segmentos del sistema financiero. Es el nivel más alto en más de dos décadas.
El campo gana, el mercado interno espera
La lógica del anuncio es clara: incentivar la liquidación de divisas del agro para sostener el ingreso de dólares. El Gobierno apuesta a un récord exportador de 100.000 millones de dólares en 2026.
Pero los dólares que entran por el campo no derraman sobre el consumo interno ni sobre el empleo industrial. La estructura del beneficio va a los exportadores; el costo fiscal lo absorbe el Estado que, al mismo tiempo, ajusta el gasto en jubilaciones, salud y educación.
El anuncio de Milei llega en un momento en que la brecha entre los sectores que el modelo favorece y los que lo financian es cada vez más visible.


