Domingo 19 de abril de 2026
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Milei pierde terreno: cae su imagen, se empata con el peronismo y se debilita su poder en redes

Dos encuestas coinciden en una señal incómoda para la Casa Rosada: el Presidente retrocede en imagen, pierde centralidad digital y el oficialismo queda al borde de un empate electoral.

La curva descendente ya no es un dato aislado. En abril, la figura de Javier Milei mostró un doble desgaste: cayó su imagen pública y, en paralelo, perdió capacidad de tracción en redes sociales, el terreno donde construyó su capital político.

El dato no pasa desapercibido en La Plata y el conurbano, donde el humor económico empieza a pesar más que la narrativa. La combinación de ingresos en retroceso y consumo retraído empieza a filtrarse en las encuestas.

La caída en números: Milei deja de liderar

El relevamiento de Opina Argentina confirma el deterioro: el Presidente pasó de 48% de imagen positiva en enero a 35% en abril, una pérdida de 13 puntos en apenas tres meses.

Ese retroceso lo dejó por detrás de dirigentes opositores. El gobernador bonaerense Axel Kicillof encabeza con 44%, igual que Myriam Bregman. Más atrás aparece Cristina Fernández de Kirchner con 39%, también por encima de Milei.

Incluso dentro del espacio anti-kirchnerista, Patricia Bullrich alcanza el mismo nivel que Cristina y supera al Presidente.

Detrás quedan Mauricio Macri (34%), Sergio Massa (33%) y Luis Caputo (29%), en un escenario de fragmentación donde nadie logra capitalizar del todo el desgaste oficialista.

Un golpe interno: el caso Adorni

Uno de los datos más sensibles es la caída del vocero Manuel Adorni, que perdió 16 puntos en un mes y quedó en 23%.

Las denuncias por presunto enriquecimiento y cuestionamientos sobre su patrimonio impactaron directo en la estructura comunicacional del Gobierno. No es menor: Adorni es una pieza clave en la construcción del discurso oficial.

La reacción política fue inmediata: respaldo explícito y exposición pública junto a Karina Milei. Pero el daño ya aparece reflejado en los números.

Intención de voto: el empate que preocupa

El otro dato que encendió alarmas es electoral. El peronismo alcanza 32% de intención de voto contra 31% de La Libertad Avanza.

La tendencia es clara: en enero, el oficialismo tenía una ventaja de nueve puntos; en febrero, de ocho; en marzo, de siete. Abril marca el cierre de esa brecha.

Para el Gobierno, el problema no es solo el número actual, sino la velocidad de la caída.

El frente digital: Milei pierde su territorio clave

Si la encuesta tradicional muestra desgaste, el mundo digital lo profundiza.

Según QSocial Big Data, la “vitalidad digital” de Milei en X cayó un 87% en 27 meses: pasó de 3,1 millones de interacciones mensuales en diciembre de 2023 a apenas 400.000 en marzo de 2026.

La red que supo dominar dejó de ser un activo seguro.

El fenómeno tiene una explicación política: el oficialismo mantiene volumen de actividad, pero habla cada vez más hacia su propio núcleo. La conversación se cierra, se vuelve identitaria y pierde capacidad de sumar nuevos apoyos.

Más ruido político, menos control del clima

El informe digital muestra un dato clave: mientras la economía mantiene un saldo positivo en la conversación (55,6%), el plano político cotidiano arrastra un 56% de negatividad.

Ahí aparece una grieta interna del relato oficial: los logros macro no logran compensar el desgaste político diario.

El impacto se agrava cuando Milei queda asociado a temas internacionales como el conflicto con Irán: en esos casos, la negatividad sube 21 puntos.

Agenda social: cambia la preocupación

El cambio de clima también se refleja en las prioridades sociales.

El trabajo encabeza las preocupaciones con 31%, seguido por inflación (17%) y pobreza/corrupción (14%). Es un corrimiento relevante: el eje deja de ser el dólar —prácticamente ausente en la conversación digital— y pasa a ser el ingreso real.

En ciudades como La Plata, donde el empleo informal y el comercio minorista marcan el pulso, ese dato no es menor.

Mucho volumen, menos eficacia

El oficialismo sigue dominando la infraestructura digital: casi 49 millones de interacciones contra 21,7 millones de la oposición.

Pero esa ventaja no se traduce automáticamente en influencia. La oposición logra equilibrar el impacto en temas económicos apelando a testimonios personales, un formato que conecta mejor con el malestar cotidiano.

Un desgaste que empieza a cruzar variables

El cruce de ambas encuestas deja una conclusión incómoda para el Gobierno: el desgaste ya no es solo de imagen, ni solo digital, ni solo económico.

Es simultáneo.

Cae la valoración del Presidente, se reduce su ventaja electoral, pierde centralidad en redes y se deteriora el clima social. Todo en paralelo.

Qué puede pasar

A corto plazo, el oficialismo enfrenta un desafío doble: sostener la narrativa económica mientras reconstruye capacidad de expansión política.

Si el Gobierno no logra salir de su núcleo duro —tanto en votos como en redes—, el empate técnico podría transformarse en desventaja real hacia el próximo turno electoral.

En política, cuando se pierde el centro de la conversación, recuperar terreno suele ser más difícil que haberlo conquistado.

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