Martes 12 de mayo de 2026
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Operativo desplazamiento: Karina se mostró con Santilli y Menem, los nombres que ya disputan el lugar de Adorni

La hermana del Presidente viajó a San Juan con su mesa chica para una cumbre con seis gobernadores. La acompañaron los dos dirigentes que más suenan para reemplazar al jefe de Gabinete. Mientras tanto, Bullrich exige su salida, Caputo lo presiona en privado y Milei lo blinda desde Los Ángeles.

Karina Milei aterrizó este jueves en San Juan al frente de una comitiva que dejó pocas dudas sobre el reordenamiento que se cocina en el oficialismo. La acompañaron Diego Santilli, ministro del Interior; Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados; «Lule» Menem, armador nacional libertario; el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y el secretario de Minería Luis Lucero. Detalle clave: Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, se quedó en Buenos Aires.

La foto del encuentro con seis gobernadores funciona como un movimiento político de alta densidad. Santilli y Martín Menem son justamente los dos nombres que más suenan para reemplazar a Adorni si la presión interna y judicial termina por sacarlo del cargo. Que aparezcan junto a la hermana del Presidente, mostrando músculo federal, ordena de un solo golpe la sucesión que se discute en voz baja desde hace semanas.

Karina, la conductora política

El gesto de la mesa chica no es menor: Karina Milei dejó de operar exclusivamente como armadora silenciosa y pasó a exhibirse como la verdadera conductora del oficialismo. La cumbre con los gobernadores tiene una agenda concreta —obras, recursos, alineamientos para el año electoral— pero el subtexto político lo lee cualquier dirigente de cualquier color: el poder real, hoy, está en su lapicera.

La movida también incluye nuevos roles para Santilli y Lule Menem en el armado nacional, según trascendió, y un protagonismo creciente que se traslada al Gabinete. En plena crisis por el escándalo de Adorni, la hermana del Presidente redefine prioridades y empieza a ocupar el lugar institucional que hasta ahora delegaba.

Adorni, en la cuerda más fina

El que quedó del otro lado de la foto es el funcionario más comprometido políticamente del Gobierno. Adorni acumula un combo difícil de digerir: una causa por presunto enriquecimiento ilícito, chats filtrados con el contratista que remodeló su casa por 245.000 dólares, y un pedido formal de detención presentado por la diputada Marcela Pagano.

La denuncia es contundente. Pagano sostiene que Adorni contactó al testigo Matías Tabar antes de que declarara bajo juramento, le ofreció contacto con su «equipo» e intentó borrar los mensajes. Por eso reclama la aplicación de la «doctrina Irurzun», la jurisprudencia que habilita prisión preventiva por riesgo de obstrucción a la Justicia para funcionarios en ejercicio.

El blindaje de Milei y la grieta interna

Desde Los Ángeles, donde participa de la Conferencia Global del Instituto Milken, Javier Milei salió a respaldar al jefe de Gabinete con una frase que circuló rápido: «Ni en pedo se va». También adelantó que Adorni va a presentar antes del 31 de julio su nueva declaración jurada para tratar de despejar el frente patrimonial.

Pero el blindaje empezó a hacer agua puertas adentro. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad y peso pesado del oficialismo, le pidió en público a Milei que aparte a Adorni hasta que se aclare la causa. El cruce, primero abierto entre dos figuras centrales del Gobierno, desató —según fuentes del entorno— el enojo directo de Karina Milei.

A la presión de Bullrich se sumó la del propio ministro de Economía: Luis Caputo le habría planteado a la hermana del Presidente que eche al jefe de Gabinete. En esa misma línea, Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete y hoy en una posición expectante dentro del Ejecutivo, deslizó que «el tema de Adorni tenía que haberse terminado mucho antes». Tres voces fuertes del oficialismo, en la misma semana y con un mismo destinatario.

Por qué la pelea pega en la región

La interna no es un drama palaciego para mirar desde lejos. Diego Santilli es uno de los pocos dirigentes con anclaje en el Gran Buenos Aires que aceptó cruzar al armado libertario, y su nombre como eventual jefe de Gabinete tendría un costo concreto en la Provincia: deja huérfano un casillero clave del Ministerio del Interior justo cuando se discute coparticipación, fondos para obra pública y subsidios al transporte interurbano.

Para la región, cada día que el Gobierno se enfoca en la trama Adorni es un día que se ralentiza la agenda concreta. La discusión por los recursos que llegan a municipios bonaerenses, la negociación con Kicillof y la pulseada por las paritarias estatales quedan congeladas mientras la Casa Rosada pelea su propia guerra interna. Y todo en un escenario electoral donde la Provincia decide buena parte del resultado nacional.

Los tres caminos posibles

El tablero se abre en tres escenarios para los próximos días. Primero: Adorni adelanta la declaración jurada, intenta despejar el frente patrimonial y se sostiene en el cargo, aunque debilitado. Segundo: la Justicia avanza con la doctrina Irurzun y obliga a una salida apurada, con Karina eligiendo el reemplazo a contrarreloj. Tercero: la presión interna —Bullrich, Caputo, Francos— termina por inclinar la balanza y la hermana del Presidente ejecuta el relevo en sus propios tiempos, con la foto de San Juan operando como antesala.

Lo que ya quedó claro es que el operativo desplazamiento empezó. Que Adorni siga o no, en este punto, importa menos que el dato político de fondo: Karina Milei se mueve sin él, exhibe a sus posibles sucesores y reordena el oficialismo a su medida. La conducción real del Gobierno tiene apellido y, sobre todo, tiene parentesco.

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