Un informe de la UNLP confirmó la crisis del taxi en La Plata. Los viajes caen, los ingresos se derrumban y el cambio en el transporte urbano golpea de lleno al sector. Sin embargo, los datos muestran que no se trata de un problema coyuntural. Es estructural.
La foto que muestra el informe
El relevamiento, publicado en julio de 2026, midió la actividad del taxi platense. Los resultados son contundentes. En promedio, cada taxista realiza apenas 11 viajes por día.
Además, esos viajes cayeron un 8,3% respecto de julio del año anterior. Lo más alarmante, sin embargo, es lo que pasa con los ingresos. El ingreso diario real bajó un 9,4% interanual. Y el poder adquisitivo mensual se desplomó un 43% desde julio de 2023.
En paralelo, los choferes no redujeron el tiempo de trabajo. Trabajan las mismas horas, pero la eficiencia cayó en picada. Los viajes por hora trabajada pasaron de 1,71 en 2023 a 1,27 en 2026. El estudio es del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la FCE-UNLP.
Los días que más duelen
El informe detectó una división clara dentro de la semana. Los viajes de fin de semana crecieron un 15% interanual, impulsados por salidas recreativas y nocturnas. En cambio, los días hábiles cayeron un 11%. Los más afectados fueron miércoles y jueves.
También cambió el perfil del pasajero. El taxi perdió al usuario cotidiano: el que viajaba al trabajo, a la facultad o a hacer trámites. En su lugar, retuvo al pasajero ocasional del fin de semana. Esa transformación es clave para entender la crisis.
Motos, apps y colectivos: el ecosistema que expulsó al taxi
La caída del taxi no ocurre en el vacío. La ciudad transformó radicalmente su forma de moverse.
Por un lado, el parque de motos en La Plata creció más de un 300% en veinte años. Pasó de 23.000 rodados en 2006 a cerca de 100.000 en la actualidad. Hoy, uno de cada cinco vehículos que circula en la ciudad es una moto. Para muchos trabajadores, reemplazó al taxi en los desplazamientos cortos y medios.
Por otro lado, las plataformas de transporte ganaron terreno de forma sostenida. Uber superó los 10 millones de usuarios activos en Argentina. InDriver creció un 45% interanual a nivel global. Cabify, incluso, registró un alza del 20% anual en el país. Esa expansión apuntó principalmente a los viajes diurnos y planificados: exactamente el segmento donde el taxi pierde pasajeros.
El colectivo tampoco detiene la sangría
El transporte público también perdió usuarios. Sin embargo, eso no beneficia al taxi. Cuando el colectivo falla, el pasajero suele ir a la moto o a las apps.
En enero de 2026, las validaciones SUBE cayeron un 18,4% interanual en todo el país. Fueron apenas 240 millones de viajes, el nivel más bajo desde antes de la pandemia. En el Gran La Plata, además, el boleto mínimo trepó a $948,91 desde abril, el más caro del interior bonaerense. Por eso, muchos usuarios buscaron alternativas más baratas o más cómodas.
El resultado es un sistema donde todos los modos de transporte tradicional pierden usuarios al mismo tiempo.
Un sector atrapado en una pinza sin salida
Mientras tanto, los taxistas platenses reclaman medidas concretas. Entre las principales demandas aparecen la regulación de las plataformas y la actualización tarifaria. Sin embargo, el contexto complica cualquier solución rápida.
Si el taxi sube la tarifa, pierde más pasajeros. Si no la sube, los ingresos reales siguen cayendo. Es una pinza que el sector describe como insostenible.
De hecho, la UNLP muestra que la situación es más crítica que en cualquier otro momento reciente. Los datos no apuntan a un ciclo. Apuntan a un cambio permanente en los hábitos de movilidad en La Plata.


