Miércoles 13 de mayo de 2026
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Milei suma su cuarto viaje a EE.UU. en cinco meses mientras el ajuste asfixia los bolsillos en la región

Entre septiembre y marzo, las giras presidenciales costaron $437 millones. El patrimonio del jefe de Estado y de varios funcionarios libertarios crece, mientras los jubilados y trabajadores acumulan caídas históricas en el poder de compra.

El presidente Javier Milei volverá a viajar a Estados Unidos esta semana, en lo que será su cuarta visita al país del norte en apenas cinco meses de 2026. Esta vez participará de la 29ª Conferencia Global del Instituto Milken, en Los Ángeles, un foro de élite financiera que poco tiene de agenda oficial bilateral.

El dato gana relieve si se mira la otra cara: los jubilados de la región perdieron 29% de poder adquisitivo desde el inicio de la gestión, los salarios reales del sector público nacional cayeron casi 38% y el malhumor social, según las últimas mediciones, se profundiza mes a mes.

Cuatro viajes a EE.UU. en cinco meses, 16 en todo el mandato

El recorrido del año arrancó en febrero con la Junta de la Paz, organizada por Donald Trump en Washington. Siguió en marzo con dos visitas seguidas: la cumbre «Escudo de las Américas» en Miami y una gira combinada por Doral y Nueva York durante la «Argentina Week».

Esta semana, el Milken Institute lo recibirá en Los Ángeles. Con esa parada, suman 16 las visitas presidenciales a Estados Unidos desde diciembre de 2023, lo que convierte al país en el destino preferido del jefe de Estado por amplio margen.

Cuánto costaron las giras

Según el último informe oficial, entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 los traslados internacionales del Presidente y su comitiva insumieron $437,7 millones, distribuidos en 13 viajes a destinos como Estados Unidos, Paraguay, Bolivia, Noruega, Brasil, Suiza, Chile, España y Hungría.

El desplazamiento más caro del período fue la participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre de 2025, con un costo que superó los $115 millones. Davos, en enero, demandó otros $73 millones.

Si se mira el acumulado del mandato, los viajes al exterior del Presidente ya rozan los $4.700 millones. Para 2026, la partida proyectada es de $4.112 millones, prácticamente el doble que el año anterior.

Agendas privadas, costo público

Una parte importante de la actividad internacional del libertario no responde a una agenda bilateral del Estado argentino. Conferencias del Instituto Milken, foros del CPAC, presentaciones de libros, premiaciones y reuniones con líderes políticos afines —Trump, Bukele, Meloni— integran un calendario más cercano al activismo ideológico que a la representación institucional.

El Estado, sin embargo, paga el avión, los viáticos y la comitiva. La oposición y varios constitucionalistas vienen marcando el límite difuso entre lo oficial y lo personal, sobre todo cuando aparecen acompañantes que no son funcionarios.

El patrimonio que crece adentro

El contraste con el ajuste se refuerza cuando se miran las declaraciones juradas del propio gabinete. El patrimonio de Milei creció casi 65% durante 2024 y, según la última actualización publicada por Chequeado, pasó de $125 millones a más de $206 millones en un solo año.

A eso se suman los ruidos del último mes: la salida del entonces funcionario Carlos Frugoni tras admitir propiedades sin declarar en Miami, y las denuncias judiciales por presunto enriquecimiento ilícito que apuntan al vocero y hoy jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En el ranking de patrimonio del gabinete, el canciller Gerardo Werthein encabeza el listado con $83 mil millones declarados.

El otro lado del ajuste

Mientras el gasto en aviones presidenciales se duplica, los números de la economía real golpean fuerte en la calle. Los haberes mínimos de jubilación se ubican en torno a los $450.000 mensuales, contra una canasta básica para adultos mayores que ya supera los $1,8 millones, según los últimos relevamientos de la Defensoría de la Tercera Edad.

En la capital provincial, el impacto es directo. La ciudad concentra una alta proporción de empleados públicos, docentes universitarios, jubilados y personal de salud, justo los sectores donde la caída del salario real fue más profunda. La actividad comercial del centro y la periferia siente la consecuencia: menos consumo, más cierres, comercios que rotan rubro o directamente bajan la persiana.

A eso se suma el endeudamiento creciente de los hogares. Según consultoras privadas, una parte cada vez mayor del salario se va en cubrir deudas con tarjetas de crédito y préstamos personales para llegar a fin de mes.

La pulseada que se viene

El Gobierno apuesta a que la baja de la inflación y un repunte del consumo en el segundo semestre operen como anestesia social. Pero los gremios y los movimientos sociales ya avisaron que no van a esperar: la CGT mantiene en la mesa la chance de un nuevo paro general, y desde provincias como Buenos Aires se preparan medidas de fuerza por discusiones paritarias frenadas.

Si el Presidente sostiene su agenda de giras y foros internacionales mientras los indicadores sociales no aflojan, el contraste óptico va a pesar cada vez más. En un año electoral, esa imagen —el avión presidencial despegando hacia Los Ángeles mientras un jubilado hace cola en el banco para cobrar la mínima— puede convertirse en uno de los símbolos más caros de la gestión libertaria.

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