Las consultoras privadas proyectan el mejor número en meses y el gobierno lo mostrará como un triunfo. Pero detrás de esas estimaciones hay una foto que no cambia: los salarios pierden contra los precios por tercer mes consecutivo, más de la mitad de los ingresos no alcanza para cubrir alimentos, y mayo ya llegó con presiones que nadie puede ignorar.
El gobierno de Milei va a presentar la inflación de abril como una señal de que el plan funciona. Y en términos estadísticos, algo de razón tendrá: las consultoras privadas convergen en una suba estimada de entre 2,5% y 2,8% para el mes, muy por debajo del 3,4% de marzo y lejos del pico de los primeros meses del año. La desaceleración se perfila como real. Lo que también es real es lo que podrían esconder esos números cuando el INDEC los confirme.
El dato y la trampa que viene con él
La consultora LCG señaló que la inflación de alimentos en la última semana de abril fue de 1,3%, con un promedio de las últimas cuatro semanas de 1,7% para los productos básicos. Eco Go proyectó una inflación general en torno al 2,5% mensual para abril.
El economista Lorenzo Sigaut Gravigna, de Equilibria, coincidió con el 2,5%, en línea con la consultora CyT. El relevamiento de Orlando Ferreres arrojó una proyección levemente superior, de 2,6% mensual, con una variación interanual del 30,7%. Desde Analytica proyectaron una suba mensual del 2,8%.
Las estimaciones apuntan en la misma dirección. Pero hay una advertencia que LCG deslizó y que el oficialismo prefiere no amplificar: la inflación «core» —la que excluye los precios regulados y estacionales— se mantiene en rangos elevados, lo que mostraría que el proceso de desinflación está siendo más complejo de lo que el gobierno esperaba.
En La Plata, el índice local anticipa la tendencia pero muestra lo que duele
El relevamiento de precios elaborado por el Laboratorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP en conjunto con la Cámara de Comercio local anticipa la baja: el Índice de Precios Básicos registró una variación mensual del 2,2% en abril, una caída de 3,2 puntos porcentuales respecto al 5,4% de marzo. El acumulado del primer cuatrimestre de 2026 llegó al 13,4% y la variación interanual se posicionó en el 34,3%.
Pero la desagregación por rubro cuenta la historia de fondo. Alimentos y bebidas volvió a liderar la incidencia en el índice general, explicando cerca del 40% de la variación total. Los aceites subieron un 5,1% y los panificados un 3,3%. La carne fue la excepción: luego de cinco meses de alzas promedio del 5,6%, se mantuvo estable y actuó como ancla del rubro.
El otro golpe vino de rubros que no suelen estar en el centro del debate. La indumentaria registró un aumento del 3,5%, impulsada por el cambio de temporada otoño-invierno. Y el sector de higiene y limpieza fue el que más se aceleró, con un salto del 6,5%, traccionado especialmente por champú, jabón de tocador y detergentes.
Los salarios, corriendo desde atrás
El dato que el gobierno evita poner en primer plano es que la posible baja de la inflación no alcanza para recomponer lo perdido. Según el INDEC, al cierre del primer trimestre las remuneraciones privadas formales tuvieron un incremento interanual a febrero de 27,6%, contra una inflación de 33,1%. En el primer bimestre de 2026, los salarios subieron 3,7% contra un aumento del costo de vida de 5,9%.
Lo que ya publicó InfoPlatense agrega el detalle local: en el primer bimestre las paritarias acordaron subas del 1,7% en enero y 0,8% en febrero, mientras que la inflación acumuló 2,9%. Los precios corrieron más rápido que los ingresos, y las mayores alzas se concentraron en alimentos de consumo diario: galletitas, carnes, aceites y lácteos.
El contraste político que nadie puede ignorar: mientras el salario promedio formal ronda los $1,6 millones y el estatal cerca de $1,2 millones, el gobierno avanzó con aumentos significativos para funcionarios. Con el DNU 931/2025, los ministros pasaron de cobrar $3,5 millones a más de $8 millones en pocos meses.
Mayo ya llegó con sus propias presiones
La eventual baja de abril tiene fecha de vencimiento. Los combustibles registraron un incremento del 10,4% en abril, y su impacto completo se trasladará a mayo. A eso se suman los aumentos de transporte —con subas de hasta el 43% en tramos largos en el Gran La Plata—, las prepagas y la telefonía. Mayo empieza con más presión inflacionaria que abril, no menos.
Para los platenses, la ecuación de este mes es concreta: el alquiler se lleva el 45% del ingreso, el micro puede costar hasta $87.000 mensuales en tramos largos, los taxis subirán desde el viernes hasta un 73% acumulado en dos tramos, y la canasta de alimentos sigue siendo el rubro que más pesa en el presupuesto familiar.
Si los números se confirman cuando el INDEC publique el dato oficial, la inflación habrá cedido en abril. Pero en La Plata, como en el resto del país, el costo de vivir no lo hizo.


