Martes 12 de mayo de 2026
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UCR bonaerense 2026: lista única con Balbín al frente y Domenicchini como primer convencional

Sobre el filo del plazo, los tres sectores radicales acordaron una nómina de consenso para evitar la elección del 7 de junio. Emiliano Balbín como presidente, Josefina Mendoza de vice y Matías Civale en Secretaría General.

El radicalismo bonaerense esquivó otra interna. Sobre el cierre de presentación de listas, los tres sectores que vienen disputándose la conducción del partido —el abadismo, el espacio de Maximiliano Pullaro y el fernandismo— llegaron a un acuerdo para presentar una lista única de cara a la normalización del Comité Provincia. La elección seguirá siendo el 7 de junio, pero sin competencia.

La lista quedó encabezada por Emiliano Balbín en la presidencia y Josefina Mendoza como vicepresidenta. Matías Civale —uno de los nombres surgidos del sector pullarista— ocupará la Secretaría General. La Tesorería quedó en manos del espacio de Gustavo Posse, cerrando así el reparto entre las corrientes internas.

Domenicchini, primer convencional: un lugar de peso para la Tercera Sección

El dato político más significativo del armado de la lista tiene apellido: Pablo Domenicchini figura como primer convencional. Rector de la Universidad Nacional de Almirante Brown y diputado provincial por la Tercera Sección Electoral, Domenicchini queda integrado así a la conducción partidaria con un lugar de real incidencia en la Convención.

Su nombre había circulado entre los candidatos a presidir la Convención Provincial, junto al del titular de la UCR de La Plata, Pablo Nicoletti. Que finalmente aparezca como primer convencional es parte del precio del acuerdo: todos cedieron algo para evitar que las fracturas internas volvieran a quedar expuestas en una elección.

La Tercera Sección Electoral —que incluye el sur del conurbano y parte del interior bonaerense— tiene así representación directa en el nuevo esquema de conducción radical. La vicepresidencia primera fue al distrito de Saladillo, otro gesto hacia el interior que también tiene su lectura
política.

Una interna que nadie quería perder, pero tampoco ganar

Detrás de la búsqueda de unidad había también otro temor: exponer en una elección el verdadero estado del partido en algunos distritos. Esa es la clave que explica por qué los sectores terminaron cediendo.

El partido venía bajo una conducción transitoria surgida tras la fallida interna de 2024, con Miguel Fernández al frente del Comité de Contingencia y Domenicchini en la Convención. Ese esquema provisorio duró más de lo previsto y el desgaste era visible.

Si hay lista única, el radicalismo bonaerense empieza a construir una recuperación de imagen sacudida por dos años de indefinición interna y por el acercamiento de varios legisladores a Milei, con votos favorables al recorte del presupuesto educativo y la reforma laboral.

El contexto: el partido necesita oxígeno antes de 2027

La interna estaba fijada para el 7 de junio, luego de que la Justicia Electoral —encabezada por el juez Alejo Ramos Padilla— rechazara los intentos de postergarla hasta septiembre. Con el Mundial de fútbol arrancando el 11 de ese mismo mes, al partido no le convenía sumar ruido propio al ruido externo.

El año que viene será íntegramente electoral. La UCR necesita ordenarse hacia adentro para tener algún lugar en el tablero de 2027. Una nueva interna traumática habría complicado ese objetivo antes de siquiera intentarlo.

Qué viene ahora

Con la lista cerrada, el foco se traslada a los distritos. En municipios grandes como La Plata ya había señales de conflictos locales, listas cruzadas y discusiones generacionales. La unidad provincial no implica necesariamente paz en cada sección electoral.
La presencia de Domenicchini como primer convencional fija una referencia para la Tercera Sección. La conducción de cada distrito deberá alinearse con ese esquema —o negociar su propio equilibrio dentro del nuevo orden radical.

Si la lista de unidad consolida la normalización del Comité Provincia sin mayores turbulencias, la UCR bonaerense entrará al segundo semestre con algo que no tenía hace dos años: una conducción con legitimidad. Cuánto alcanza eso para competir en 2027 es, todavía, otra pregunta.

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