El escándalo por la declaración jurada de Manuel Adorni dejó de ser una crisis de imagen para convertirse en una crisis institucional. La oposición citó una sesión especial en Diputados para el 23 de junio, con el objetivo de interpelar al jefe de Gabinete y avanzar en su destitución mediante una moción de censura. En el Senado, el peronismo quiere resolverlo antes: interpelación y voto en una única jornada. El destino del funcionario, sin embargo, no depende del kirchnerismo. Depende de Mauricio Macri.
Qué es la moción de censura y cómo puede terminar con Adorni
La Constitución Nacional habilita al Congreso a destituir al jefe de Gabinete mediante una moción de censura aprobada por la mayoría de cada cámara. No hace falta un juicio político. El procedimiento es más rápido: la oposición puede dictaminar en comisión un pedido de interpelación, aprobarlo en el recinto y luego votar la censura.
Eso es exactamente lo que busca la coalición opositora que firmó el pedido de sesión especial. La integran Unión por la Patria (UP), un sector de Provincias Unidas, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y varios monobloquistas, entre ellos Marcela Pagano, Jorge Fernández y Natalia De la Sota.
El diputado Esteban Paulón, del socialismo, fue directo: «Adorni le mintió en la cara a 257 diputados nacionales y a 47 millones de argentinos. Es urgente aplicar el artículo 101 de la Constitución». Y le mandó un mensaje explícito al jefe del PRO en Diputados: «Te esperamos el 23, Cristian Ritondo«.
Los votos que faltan y la llave que tiene Macri
La oposición firmante suma alrededor de 110 bancas. Así, no alcanza sola el cuórum de 129 necesario para abrir el recinto. Sin el PRO —que controla una docena de votos—, la sesión no puede abrirse.
El PRO no adhirió al pedido de sesión, pero sí emitió un comunicado con críticas durísimas. «Es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso que no ocultó nada y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», señaló el Consejo del partido que preside Macri.
Si a eso se suman los seis diputados de la UCR, cuya conducción nacional ya reclamó la salida de Adorni —»quien le miente al Congreso y a la sociedad no está en condiciones de conducir el Estado»—, los números cierran. En la oposición cuentan con que los aliados del Gobierno no querrán quedar del lado del escándalo. Algunos gobernadores que habitualmente vacían bancas en sesiones opositoras ya empezaron a mostrar señales de movimiento.
También es clave Córdoba: Carlos Gutiérrez, del espacio de Schiaretti, firmó el pedido. Sus compañeros García Aresca y Torres, ligados al gobernador Llaryora, no lo hicieron aún. Por su parte, Juan Schiaretti fue contundente: «Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete. El Gobierno no puede sostener la mentira ni un día más».
El Senado quiere resolverlo antes
Mientras Diputados apunta al 23 de junio, el peronismo en el Senado empuja un cronograma más agresivo. Presentó un proyecto de resolución firmado por diez senadores —entre ellos Mayans, Di Tullio, De Pedro, Capitanich y Recalde— que fija un plazo de siete días para la interpelación desde su aprobación. Y va más lejos: el artículo 2 exige que la moción de censura se vote en la misma sesión que el debate.
«Nosotros lo tratamos el miércoles en Labor Parlamentaria para que el jueves sea tratado sobre tablas», dijo el presidente del bloque PJ, José Mayans. Para aprobarlo sobre tablas necesitan dos tercios. «Es un delincuente confeso. Hizo tres declaraciones juradas y nunca declaró que tenía 500.000 dólares. Le mintió al Parlamento», cargó el formoseño.
La vice Victoria Villarruel ya convocó a Labor Parlamentaria y le envió una carta formal a Adorni exigiéndole que se presente en junio, no en julio como había prometido el funcionario. En el Senado, si la moción llegara a tratarse, el peronismo más la UCR-Provincias Unidas alcanzan la mayoría sin necesidad de sumar aliados del Gobierno.
En Casa Rosada: «No cierra ni el blanco ni el groncho»
Mientras el Congreso se mueve, el Gobierno permanece paralizado. Según fuentes de Casa Rosada citadas por LaPoliticaOnline, la entrevista que Adorni creyó que iba a cerrar el tema terminó siendo el momento que lo hundió. «Se hizo todo mal, debió presentar la declaración jurada y no decir nada, que la investiguen y chau», reconoció un funcionario.
El impacto interno fue brutal. Ningún ministro salió públicamente a defenderlo. Patricia Bullrich lo cuestionó. Milei se limitó a compartir un tuit de Santiago Oría. En la Rosada circularon durante todo el día imágenes del propio Adorni festejando, en 2021, haber conseguido un paté de provenzal tras reclamar a Swift por unas salchichas en mal estado: el contraste con el inversor de bitcoins resultó demoledor.
El fiscal Gerardo Pollicita, que lleva la causa por enriquecimiento ilícito, está «recaliente» según las mismas fuentes. La ex titular de la Unidad de Información Financiera advirtió además que la maniobra podría configurar el delito de lavado de activos.
Por si fuera poco, Adorni arrastró al barro a Federico Sturzenegger, quien también se acogió al régimen simplificado de Ganancias. Los aliados del Gobierno en el Congreso advierten en privado que no podrán votar ninguna ley mientras el ex vocero siga en el cargo. El mal timing llegó justo cuando S&P mejoró la nota soberana de Argentina a B- y el Gobierno intentaba mostrar otra cara ante Wall Street.


