El Banco Central publicó esta semana el informe más alarmante de los últimos 20 años para los hogares argentinos. La morosidad familiar trepó al 12,8% en mayo, casi el triple del nivel de un año atrás. Además, casi seis millones de personas tienen deudas impagas y el 37% de las familias quema ahorros para llegar a fin de mes.
El mismo viernes, el dólar marcó un récord nominal empujado por las propias declaraciones del vocero presidencial. Todo esto ocurre mientras el Gobierno exhibe superávit fiscal como prueba de que el ajuste funciona.
Los números de la mora: el peor nivel en dos décadas
El último Informe sobre Bancos del BCRA, con datos de mayo de 2026, es contundente. El índice de irregularidad en los créditos de las familias llegó al 12,8%. Se trata de prácticamente el triple del 4,5% que registraba en mayo de 2025.
Además, la suba fue de 0,7 puntos porcentuales respecto de abril y de 8,3 puntos en la comparación interanual. No se veía semejante nivel de morosidad familiar en los últimos 20 años.
En tanto, el ratio de irregularidad del sector privado en su conjunto se ubicó en 7,7%. Las empresas, por su parte, registraron una mora del 3,5%. La brecha entre ambos sectores expone con claridad quién está pagando el costo del modelo.
Detrás del 12,8% hay personas concretas. De los más de 20 millones de argentinos con algún tipo de financiamiento activo, casi 6 millones presentan atrasos en sus pagos.
La «sábana corta»: deuda para comer, no para invertir
El informe del BCRA, cruzado con datos del CEPA y del INDEC, revela la naturaleza de la crisis. No se trata de deudas para bienes de capital o consumo durable. Las familias se endeudaron, sobre todo, para cubrir gastos esenciales: comida, tarifas, transporte.
Por eso los números golpean con más fuerza en las líneas más básicas. La mora en préstamos personales pasó del 3,3% a casi el 15,9%. En tarjetas de crédito, además, llegó al 13,1%.
La cifra que mejor grafica el problema es el porcentaje del ingreso destinado al pago de deudas. Hace apenas dos años, los hogares le dedicaban menos del 9% de sus ingresos a sus obligaciones financieras. Hoy, sin embargo, ese porcentaje trepó al 24%: casi una cuarta parte de lo que entra al bolsillo. Y los salarios no subieron lo suficiente para compensarlo.
Por si eso fuera poco, el INDEC suma otro dato histórico. A finales de 2025, el 37,4% de las familias usó ahorros para cubrir gastos cotidianos, el registro más alto desde que se mide ese indicador. En 2003, en plena posconvertibilidad, esa cifra era del 19,9%. Además, la proporción de personas que pide préstamos a bancos o financieras se cuadruplicó desde principios de siglo: pasó del 3,4% al 14,2%.
Las fintech: donde la mora roza el 30% y los jóvenes llevan la peor parte
A medida que la banca tradicional endureció sus criterios de riesgo, millones de usuarios migraron hacia billeteras virtuales y plataformas fintech. En muchos casos lo hicieron para refinanciar vencimientos o cubrir gastos corrientes, con tasas más gravosas. El resultado es devastador.
La mora en las plataformas digitales se cuadruplicó desde finales de 2024 y roza el 30%, superando incluso los registros de la pandemia. Más de la mitad de los 6 millones de morosos son clientes exclusivos de billeteras virtuales.
Por franjas etarias, el golpe es más duro para los más jóvenes. Entre las personas de 18 a 25 años, la irregularidad supera el 40%: cuatro de cada diez con financiamiento activo están en mora. La adopción masiva de aplicaciones con acceso facilitado a microcréditos convirtió a este grupo en el epicentro del problema.
En ese marco, la consultora 1816 advierte que con más del 27% de los tomadores de crédito marginados del circuito formal, el consumo difícilmente pueda actuar como motor de reactivación en los próximos meses.
El efecto Ravier: las palabras del Gobierno que dispararon el dólar
Si el informe del BCRA fue la mala noticia de la semana para los bolsillos, el viernes llegó la segunda. El dólar cerró en $1.510 para la venta en el Banco Nación, su valor más alto desde la implementación del esquema cambiario actual, en una tercera jornada consecutiva de suba. El mayorista cerró en torno a $1.489, el MEP en $1.515 y el contado con liquidación llegó a $1.574. Por su parte, el riesgo país volvió a subir, a 437 puntos.
En las mesas financieras el diagnóstico es unánime: el catalizador fue el vocero presidencial Adrián Ravier. Días atrás había dicho que «que el tipo de cambio llegue a $1.700 o $1.800 dentro de unos meses es una posibilidad.» La definición fue leída como una validación implícita de una depreciación del 20%.
«Cuando un funcionario pone un número sobre la mesa, el mercado deja de discutir si puede pasar y pasa a calcular cuándo», resumió un operador consultado por La Política Online. En consecuencia, empezaron a verse desarmes de posiciones de carry trade, con la demanda de bonos dollar linked y contratos de futuros superando los USD 8.000 millones. El carry trade se vuelve inviable si el propio Gobierno anticipa una corrección cambiaria de esa magnitud.
La paradoja: superávit en la macro, récord de morosos
El Gobierno administra la economía desde el principio de no gastar lo que no se tiene. Sin embargo, en la «micro» que viven las familias — la que no permite elegir no comer ni no pagar el colectivo — la situación es la peor en dos décadas.
La contradicción la sintetizó un medio local: la Argentina vive en superávit pero tiene cada vez más argentinos morosos. Una familia que destina el 24% de su ingreso a pagar deudas y además quema sus ahorros para sobrevivir no tiene margen para absorber una nueva corrección cambiaria. Por lo tanto, la macro ordenada del Gobierno y la micro agónica de los hogares ya no corren en carriles paralelos: se están chocando.


