El vocero presidencial Adrián Ravier instaló el número: el 51% de los alumnos de Medicina de la UNLP son extranjeros. Sin embargo, los propios datos de la Universidad cuentan una historia diferente. La brecha no es un error. Es una diferencia de criterios que explica por qué el debate público partió torcido.
El número del Gobierno y el número de la UNLP
Ravier publicó en X una tabla de la Subsecretaría de Políticas Universitarias. Según ese relevamiento, 8.043 de los 15.920 alumnos de Medicina son extranjeros: el 51%.
Sin embargo, el anuario estadístico 2024 de la UNLP, elaborado con el sistema SIU-Araucano, muestra algo distinto. La Facultad de Ciencias Médicas tiene 23.838 estudiantes en total. De ellos, 9.173 nacieron en otro país: el 38,5%.
La primera diferencia es de alcance. El Gobierno midió solo la carrera de Medicina. La UNLP midió toda la Facultad de Ciencias Médicas, que incluye cinco carreras distintas.
El criterio que nadie aclaró
Además, hay algo más importante que el total. Existen dos formas de medir a un estudiante «extranjero». Una es el país de nacimiento. La otra es si esa persona migró para estudiar, es decir, si hizo su educación media en el exterior.
La diferencia es sustancial. Por país de nacimiento, los extranjeros son el 38,5% del alumnado de Ciencias Médicas. Por migración educativa, esa cifra baja al 28,6%.
Entre los ingresantes de 2024, la brecha también es clara. El 48% nació fuera de Argentina. Sin embargo, solo el 34,6% migró específicamente para estudiar.
El dato de «país de nacimiento» incluye a hijos de argentinos nacidos en el exterior. También abarca a personas que llegaron al país mucho antes de ingresar a la facultad. Sin embargo, ese fue el criterio que el Gobierno eligió para hablar de quienes «se roban una carrera».
Todos tienen DNI
Hay un dato que el debate nacional dejó de lado. En la UNLP, solo pueden inscribirse quienes tienen DNI argentino. Es decir, residentes legales.
«Por más que vengan de otro país o tengan otra nacionalidad, para nosotros son residentes argentinos. En todo caso, la discusión pasa por ver a quién le da residencia este país», aclararon desde el Rectorado.
El Subsecretario Alejandro Álvarez acusó a estudiantes extranjeros de «robarse una carrera universitaria». Sin embargo, esa acusación ignora que el único requisito de ingreso a la UNLP es tener residencia legal en Argentina.
La UBA también tiene sus números
El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, cuestionó en X «las declaraciones erróneas del vocero presidencial». Según la UBA, solo el 2,5% de sus ingresantes son extranjeros. En Medicina, esa cifra llega al 6,1%.
Sin embargo, si se toma la matrícula total de Medicina de la UBA, la proporción de extranjeros asciende al 28%. Eso se explica porque los estudiantes de Medicina tardan muchos años en recibirse. Por lo tanto, quienes ingresaron en años anteriores siguen contando en la estadística actual.
La ordenanza que ya llegó al Concejo Deliberante
Mientras tanto, en La Plata el debate ya tiene consecuencias concretas. El bloque del PRO en el Concejo Deliberante presentó un proyecto de ordenanza. Propone cobrarles a extranjeros y no residentes por los servicios municipales.
La iniciativa del concejal Nicolás Morzone crea el «Régimen Municipal de Recupero de Costos y Arancelamiento de Prestaciones Municipales». Alcanza la atención de salud —sin urgencias—, la educación no obligatoria, el deporte, la cultura y el turismo. Los recursos irían a los CAPS y a los jardines públicos.
En paralelo, LLA presentó un proyecto similar en la Legislatura bonaerense. El Gobierno nacional, además, ya aclaró que las universidades están «legalmente habilitadas» para cobrarles a los extranjeros si lo deciden. Sin embargo, ninguna lo hizo todavía.
La pregunta que quedó sin responder
La disputa de cifras revela algo más profundo. El Gobierno eligió el criterio más amplio: el país de nacimiento. Lo usó para construir el número más alto y sostener un argumento político.
Sin embargo, cuando esos números se desagregan con el criterio de la propia UNLP, el panorama cambia. Y cuando se agrega que todos esos estudiantes tienen DNI argentino, el argumento de que «roban una carrera» se vuelve difícil de sostener.
De fondo, la pregunta no es estadística. Es qué tipo de país quiere ser Argentina. ¿Uno que forma médicos para toda la región, o uno que cierra esa puerta? Esa decisión no la resuelve ningún porcentaje.


