El Informe Estratégico Electoral de Consultora Diagonales, con corte del 19 de agosto, modela escenarios nacionales y provinciales. La competencia está técnicamente empatada en todos los niveles. Y hay una advertencia metodológica que todos deberían leer antes de interpretar cualquier dato.
El mapa electoral de 2027 se parece más a un empate técnico generalizado que a una definición clara de ganadores. Eso es lo que concluye el Informe Estratégico Electoral 2027 elaborado por Consultora Diagonales, una mesa de análisis político con sede en La Plata que integra encuestas comparables, rastreo de redes sociales y conversación en medios digitales para producir estimaciones corregidas de comportamiento electoral real.
El informe, con corte analítico del 19 de agosto de 2026, abarca cuatro ejes: las PASO, la tendencia nacional, la gobernación bonaerense y el peso político de los outsiders. La conclusión que atraviesa todos los capítulos es una sola: la elección 2027 se define menos por la foto actual que por la capacidad de cada polo para resolver su propia coordinación interna.
La advertencia que precede a todos los números
Antes de entrar en los datos, el informe establece una distinción que los propios analistas subrayan como fundamental: la intención de voto declarada en una encuesta no equivale a apoyo a un candidato. La imagen positiva no equivale a voto. Y el descontento con una gestión no se traslada directamente a votos para el adversario.
El modelo aplica coeficientes de corrección: la imagen positiva tiene una conversión real a voto de entre el 55% y el 70%, descontando rechazo efectivo, volatilidad y fatiga. La conversación positiva en redes solo correlaciona con comportamiento electoral en el electorado amplio en un 20% a 35%, porque el electorado digital activo es un subconjunto sesgado de la realidad.
Kicillof: el más competitivo, pero sin votos garantizados
En el plano nacional, el informe es categórico: Axel Kicillof es la mejor opción competitiva del PJ bajo los escenarios analizados. Es el único nombre del espacio que combina volumen de primera vuelta sostenido en series disponibles, capacidad de ordenar el frente peronista interno y posicionamiento competitivo en el mano a mano nacional dentro del empate técnico con el candidato de LLA.
Pero viene la corrección que el kirchnerismo prefiere no leer: el nivel de imagen positiva de Kicillof del 34% no es sinónimo de votos garantizados. Una porción de ese 34% puede no movilizarse, puede migrar a opciones intermedias o puede ser capturada por el rechazo de otros actores del espacio.
En el modelo de primera vuelta, el PJ unificado con Kicillof como candidato alcanzaría entre el 26% y el 32% de los votos, frente al 29% a 34% de la alianza LLA-PRO-UCR unificada. La diferencia está dentro del margen de error estadístico. La hipótesis que podría revertir el escenario actual: una mejora económica sostenida en el segundo semestre 2026 que recomponga la aprobación presidencial por encima del 42%.
El balotaje: el PJ puede ganar, pero la suma no es automática
En el mano a mano más favorable que puede construirse para el PJ con los datos disponibles, la diferencia en el balotaje se diluye a 50,5% para el candidato peronista y 49,5% para LLA. Ese escenario requiere simultáneamente captura máxima del voto outsider, contención de la abstención propia y deterioro de la cohesión de la alianza LLA-PRO-UCR.
El informe señala que la transferencia real de votos en un balotaje argentino histórico oscila entre el 35% y el 65% del electorado del tercer candidato, dependiendo del perfil del eliminado y la presión de campaña. «PJ + outsider» no es una suma real: una parte del electorado outsider se abstiene, otra privilegia la estabilidad, otra ejerce el voto castigo y otra vota por identidad.
Alak, primero en el ranking de la gobernación bonaerense
El capítulo provincial es el de mayor interés local. La diferencia entre el PJ unido y LLA-PRO en la provincia de Buenos Aires es de solo +1,1 puntos, dentro del margen típico de error de una medición provincial. Cualquier fractura del PJ le costaría entre 3 y 5 puntos al diferencial favorable al peronismo.
En la evaluación de candidatos a gobernador por el PJ, Julio Alak lidera con 61 sobre 100 puntos en la puntuación estratégica de la consultora. La fortaleza que le reconocen es concreta: territorio y gestión ejecutiva acreditada en La Plata y a nivel nacional, con costo de rechazo neto bajo-medio por tratarse de un perfil no polarizador.
La condición que pone el informe es precisa: validar con medición fuera de La Plata y el Conurbano inmediato. Es decir, Alak lidera el ranking pero necesita confirmar que su imagen se proyecta al interior bonaerense antes de cerrar la candidatura.
Lo siguen Gabriel Katopodis con 57/100 —obra pública visible, costo de rechazo medio por asociación con la gestión nacional—; Federico Achával con 53/100 —renovación generacional, pero conocimiento provincial insuficiente—; Carlos Bianco con 42/100 —alto desconocimiento ciudadano, necesita instalación masiva—; y Andrés Larroque con 37/100, último del ranking por un costo de polarización que supera los beneficios de movilización interna en escenario de empate técnico.
La recomendación de la consultora para el PJ bonaerense es directa: abrir medición provincial uniforme con la grilla Alak-Katopodis-Achával y cerrar solo con evidencia comparable. El candidato ideal para la gobernación en un escenario de empate técnico es quien minimiza el rechazo y maximiza la transferencia de voto moderado, no quien maximiza la movilización de la base propia.
Los outsiders: Brito el más viable, Galperín el más conocido, Hadad el más frenado
El informe dedica un capítulo completo a advertir sobre la confusión conceptual entre tres variables distintas: instalación, ensayo de preferencia inicial y puntuación estratégica de viabilidad. Conocer a alguien no es querer votarlo. Mencionar a alguien en una encuesta hipotética no es votar en una campaña polarizada.
Con esa distinción clara, los outsiders se ordenan así: Marcos Galperín lidera el ensayo de preferencia inicial pero tiene puntuación estratégica de 48/100 y carece de señal de candidatura ni estructura política. Jorge Brito aparece segundo en el ensayo con coherencia ideológica más definida y alcanza 62/100 en viabilidad —el mejor entre los outsiders— aunque necesita federalización y definición de candidatura. Daniel Hadad suma alta instalación mediática pero solo 38/100 en viabilidad, con rechazo instalado en sectores progresistas y peronistas que son el electorado objetivo de un eventual tercer espacio.
El veredicto sobre si puede haber una elección de tercios en 2027 es claro: no en la foto actual. La elección se convierte en una de tercios solo si el centro outsider supera el 15% con estabilidad, resiste la presión polarizadora de la campaña y retiene voto frente a los mensajes de voto útil de los dos bloques principales.
Las PASO: más probable que no haya, pero no es un hecho jurídico
El informe asigna un 42% de probabilidad al escenario de suspensión por ley de excepción, un 38% a que las PASO se mantengan como están y un 20% a la eliminación definitiva. La señal de trabajo operativa es PASO NO, con 62% sumando suspensión y eliminación.
La advertencia que hace el informe es la más importante para el debate que se está dando en el Congreso: la ley de PASO continúa como base legal si no se aprueba una nueva norma. Todo espacio político debe diseñar desde ahora una alternativa institucional de selección de candidatos para no quedar sin mecanismo de resolución interna en ningún escenario.


