Domingo 26 de abril de 2026
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Alak trabaja por la Gobernación: el respaldo de Kicillof crece y La Plata se convierte en su plataforma provincial

El intendente tejió silenciosamente su red provincial, asumió el PJ local con más de mil militantes y ahora lidera la campaña de afiliación del partido. Aunque hace apenas dos meses hubo una ruptura que pocos querían admitir, hoy el tandem con el gobernador está más sólido que nunca y miran al 2027.

Julio Alak lleva meses haciendo algo que los intendentes bonaerenses pocas veces hacen con tanta visibilidad: salir del municipio para construir poder provincial. Viaja al interior, recibe colegas en el Palacio Municipal, firma convenios con jefes comunales del Conurbano y, cada vez que aparece al lado de Axel Kicillof, deja un mensaje cada vez menos velado: quiere ser gobernador.

El dato ya circula sin demasiada reserva en los despachos del peronismo platense. En el oficialismo local, todos los cañones apuntan a proyectar la postulación de Kicillof como presidente, y —de forma solapada— la del propio jefe comunal como aspirante a la Gobernación para sucederlo.

La fractura que casi todo lo cambia

Lo que pocos cuentan del actual idilio político es que, hace apenas dos meses, la relación entre Alak y Kicillof estaba rota.

La crisis estalló cuando Cristina Kirchner le acercó al gobernador el nombre del intendente platense para conducir el PJ bonaerense, ante la negativa que generaba en el kirchnerismo el nombre de Verónica Magario. Lejos de agradarle, la propuesta enfureció a Kicillof. Alak se enteró por terceros que su amigo lo había vetado. No fue una charla amena, según contó La Política Online.

A ese malestar se sumó otra herida: Kicillof le había pedido a Alak que comprara Letras del Tesoro bonaerense para fondear las alicaídas arcas de la provincia. Le prometió que no solo le devolvería ese dinero en obras, sino que haría una diferencia importante en términos financieros. Pero no ocurrió ninguna de las dos cosas.

Sin embargo, la política tiene sus propios ritmos. La foto de la inauguración de la avenida 60 en Los Hornos, en marzo, fue la señal pública de que el cortocircuito había quedado atrás. Ese día, Alak declaró su «apoyo incondicional» a la candidatura presidencial de Kicillof, como fundador del Movimiento Derecho al Futuro. Kicillof sonrió. El mensaje fue recibido.

Conductor del PJ platense con proyección provincial

Hace una semana, Alak asumió la presidencia del PJ de La Plata en un acto multitudinario en la misma sede de calle 54 donde días después Kicillof formalizaría su conducción del PJ bonaerense. Más de mil militantes y dirigentes participaron del acto, que reunió a referentes políticos, sindicales y sociales. El cierre tuvo un clamor explícito: «Axel Kicillof Presidente de la Nación».

Alak propuso ampliar el horizonte del peronismo, recuperar referencias históricas y construir un frente nacional «con volumen político» que permita recuperar autonomía. También reclamó PASO para definir candidaturas — un guiño a la democracia interna que no es inocente en un espacio donde CFK todavía pesa.

Ahora Kicillof le asignó un rol concreto en la maquinaria partidaria: Alak liderará el curso de formación política de la nueva conducción del PJ bonaerense, recorriendo la provincia para sumar militancia y nuevos cuadros al partido. Una gira provincial pagada con el sello del partido más poderoso del país en términos territoriales.

El mito que quiere romper

En línea con el gobernador, Alak busca romper un viejo mito de la política bonaerense: la dificultad de que un intendente de La Plata alcance la Gobernación. La excepción histórica suele mencionarse en torno a Eduardo Duhalde, quien llegó a la Presidencia en 2002 en un contexto excepcional, tras la crisis institucional.

Sus credenciales son sólidas para el estándar del peronismo: 16 años como intendente de La Plata entre 1991 y 2007, presidencia de Aerolíneas Argentinas, ministerio de Justicia de la Nación durante la gestión de Cristina Kirchner y el mismo rol en la primera gestión de Kicillof.

No hay otro intendente que haya apuntalado tan fuertemente el posicionamiento de Kicillof en el peronismo bonaerense. Alak le sirvió primero para devolverle al peronismo el gobierno de la capital bonaerense tras ocho años de macrismo; luego para acompañar el desdoblamiento electoral, la gran batalla ganada por el gobernador.

La gestión como plataforma

Alak sabe que el pasaje de La Plata a la Gobernación se construye con resultados concretos, no solo con actos políticos. En materia de transparencia, la ciudad fue reconocida por la consultora Fix como la más transparente del país y por ASAP entre los 49 municipios bonaerenses con mejores niveles de transparencia fiscal.

La seguridad es su cuenta pendiente más visible, pero también su apuesta más fuerte. Kicillof le cedió el uso del Teatro del Lago, un espacio que, bien capitalizado, podría trascender más allá de La Plata. Si logra mostrar avances significativos en seguridad durante el próximo año y medio, podría consolidarse como uno de sus principales activos políticos de cara a una eventual candidatura a gobernador.

La comparación que más le gusta a su entorno es con Sergio Massa en Tigre: un intendente que hizo de la seguridad y la innovación urbana su trampolín provincial y nacional.

Lo que viene en los próximos meses dirá mucho. Alak recorrerá la provincia con el carnet del PJ bonaerense en el bolsillo. Cada parada será también una entrevista de trabajo para 2027. El que escucha no es solo la militancia: también son los intendentes que en 18 meses tendrán que decidir a quién apoyan para el Sillón de Dardo Rocha.

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