La interna del peronismo bonaerense, que esta semana ya había mostrado su costado más crudo en el recinto del Senado provincial, sumó un nuevo capítulo fuera de la Legislatura. Sergio Berni volvió a apuntar contra Axel Kicillof, esta vez en una entrevista con Guillermo Moreno, con una batería de frases que profundizan el diagnóstico que el propio senador había planteado horas antes en la sesión.
«Renegar de su origen»: la frase que resume el reproche
El concepto central de Berni fue una metáfora sobre la identidad política. «El problema es que cuando Kicillof no va a ver a Cristina está renegando de su origen. Y cuando uno reniega de su origen reniega de sí mismo. Y cuando vos renegás de sí mismo perdés todo tipo de identidad», planteó. La frase no es un dato menor: instala la falta de visitas del Gobernador a Cristina Kirchner como síntoma de un problema más amplio, que para el kirchnerismo ya no es solo de gestos sino de pertenencia política.
Sin PASO y cada uno por su lado: el planteo de fondo
Berni fue más allá del reproche simbólico y dejó planteado un escenario de ruptura electoral. «Que cada uno vaya por su cuenta y que ni siquiera haya una PASO. ¿Qué tenemos que hacer en una PASO nosotros con el progresismo de izquierda?», lanzó, en una definición que contradice de manera directa la posición que viene sosteniendo el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, sobre la necesidad de dirimir candidaturas dentro del propio espacio. Para el senador, la discusión ya no es solo si Kicillof va a desdoblar la elección, sino si el kirchnerismo está dispuesto a competir adentro del mismo armado.
Los cuatro anillos que rodean al Gobernador
Uno de los pasajes más elaborados de la entrevista fue la descripción que hizo Berni del entorno político de Kicillof, al que definió como una construcción ajena a la tradición peronista. Según el senador, hay «un primer núcleo que lo rodea que son todos sus amigos que lo acompañan desde la militancia de izquierda de la universidad», un segundo anillo vinculado al «progresismo que representa lo que queda del Frente Grande», un tercero formado por la porción de La Cámpora que se fue con Kicillof tras la fractura de ese espacio, y, por último, «todo el albertismo residual». La descripción busca presentar al gobernador como el centro de una coalición heterogénea y distante del núcleo histórico del PJ.
El reproche de la gratitud
Berni cerró su exposición apelando a la trayectoria personal de Kicillof dentro del kirchnerismo, en un tono que combina reconocimiento y reproche. Recordó que, «a pesar de haber escrito esos ensayos contra la política económica de Kirchner», Cristina «le abrió las puertas» y lo nombró gerente de Aerolíneas Argentinas, luego viceministro de Economía y después ministro, antes de que la propia militancia lo impulsara como candidato a diputado y, finalmente, dos veces gobernador. El mensaje, dirigido tanto a Kicillof como a sus propios aliados, es que la carrera política del mandatario fue construida con el aval de Cristina y que esa historia no admite, para el kirchnerismo, una salida unilateral.
Una pelea que ya no cabe en un solo escenario
Estas declaraciones llegan apenas un día después de que el propio Berni protagonizara, junto al senador Mario Ishii, un cruce con la vicegobernadora Verónica Magario en la primera sesión del año del Senado bonaerense, donde ambos legisladores le recordaron a Kicillof y a su propia vicegobernadora que llegaron a sus cargos gracias a Cristina Kirchner. Lo que en el recinto fue un choque institucional, con corte de micrófono incluido, en la entrevista con Moreno se trasladó al terreno de las definiciones políticas de fondo: la posibilidad cierta de que el peronismo bonaerense llegue a 2027 sin PASO y con dos o más candidaturas compitiendo por separado.
En el otro extremo de esa disputa, el jefe de Gabinete Carlos Bianco había intentado bajar la tensión esta misma semana al sostener que «este no es el año de las candidaturas, es el año de las construcciones políticas» y que las PASO siguen vigentes como «el mejor sistema posible» para definir una candidatura del espacio. El planteo de Berni —ir cada uno por su cuenta— deja a esa estrategia de contención cada vez con menos margen de maniobra.


