Las billeteras virtuales entregaron al fiscal Pollicita información sobre los movimientos de dinero del jefe de Gabinete antes y después de la criptoestafa. El juzgado de Lijo entró en ebullición. Y la frase que lo explica todo: «Pegarme a mí es lastimarlo a él.»
El caso Adorni dejó de ser solo un escándalo patrimonial. Esta semana se supo que las billeteras virtuales le entregaron al fiscal Gerardo Pollicita una gran cantidad de información sobre los movimientos de dinero del jefe de Gabinete. Lo que complica todo es el período que cubre esa información: es previa y posterior a la criptoestafa Libra, ocurrida en febrero de 2025.
El juzgado del juez Ariel Lijo entró en ebullición con la presentación. El dato clave es que el caso Libra está en manos del juez Marcelo Martínez di Giorgi, muy cercano a Lijo. Con esta nueva información, el magistrado se vería obligado a incomodar al propio Presidente.
De escándalo patrimonial a amenaza política
Adorni fue uno de los invitados al Tech Forum 2024, el evento donde se gestó el lanzamiento de Libra. Además, iba a ser figura estelar de la edición 2025, que nunca se realizó. Esa presencia no es un dato menor: conecta al funcionario con el origen de la criptoestafa que salpicó directamente a Javier Milei.
En el propio Gobierno saben desde el inicio del escándalo patrimonial que los hermanos Milei no le piden la renuncia al jefe de Gabinete pese al enorme costo político que genera su permanencia. La explicación que circula en los pasillos: Adorni conoce al detalle los costados más escabrosos del caso Libra. Eso lo convierte en un funcionario incómodo de sacar.
La frase que lo sintetiza la dijo el propio Adorni el mes pasado: «Pegarme a mí es lastimarlo a él.» Dicho sobre Milei, la sentencia cobra ahora una dimensión nueva.
El problema que no cierra
La declaración jurada patrimonial de Adorni sigue sin presentarse ante la Oficina Anticorrupción. El plazo original vencía el 30 de mayo y fue prorrogado hasta el 31 de julio. La demora tiene una razón concreta: no logra cuadrar gastos e ingresos por entre 300.000 y 400.000 dólares, cifra que le habrían informado desde el propio juzgado.
La primera estrategia que barajó fue conseguir personas que firmaran mutuos —préstamos informales— donde constara que le habían prestado esas sumas. El problema es que nadie quiere aparecer. El escrutinio mediático que sufrieron el constructor y la escribana que ya aparecieron en la causa funcionó como advertencia. Hasta ahora, no encontró «un valiente que se arriesgue», según fuentes cercanas al expediente.
La segunda opción que empieza a tomar forma es el mundo cripto: justificar los ingresos con movimientos en criptomonedas. Esa estrategia gana fuerza, pero también es la que ahora conecta directamente con la información entregada por las billeteras virtuales al fiscal, y con el caso Libra.
El mensaje envenenado
Hay dos lecturas sobre quién filtró la información de las billeteras. La versión inicial era que el propio Adorni la había presentado. La Política Online confirmó que fue directamente la entrega por parte de las plataformas al fiscal. Pero la hipótesis que circula en el mundillo judicial es otra: que Adorni dejó correr el dato como un mensaje envenenado hacia los hermanos Milei.
La lógica es sencilla. Si el jefe de Gabinete cae, arrastra a Libra. Si Libra se reactiva judicialmente, el daño es para el Presidente. «Afuera es peor», repite Adorni cuando le mencionan la renuncia. No es una lectura política sobre el daño que causa al Gobierno. Es una especulación estrictamente personal sobre su propia situación.
Lijo, mientras tanto, ya le transmitió al Gobierno su postura: «Soy un hombre de Estado, no voy a afectar la gobernabilidad.» Pero en el mundillo judicial advierten que el jefe de Gabinete «no se está dejando ayudar». Y con la nueva información sobre la mesa, el margen para ayudarlo se achica.
Un dirigente libertario lo resumió sin eufemismos: «En rigor, lo que destapó el caso Adorni es el sistema de sobresueldos del gobierno de Milei.»


