Sábado 27 de junio de 2026
Sábado 27 de junio de 2026
loader-image
temperature icon 13°C

La Cámpora acusa a Kicillof de querer armar «un kirchnerismo sin Cristina»

En el cristinismo hay una lectura consolidada: el gobernador bonaerense está construyendo un proyecto propio, sin conducción de CFK. Desde La Plata lo niegan, pero no esconden que no aceptarán tutelas. La fractura del peronismo bonaerense ya no parece reversible.

La última semana de junio dejó al peronismo en su peor momento interno desde 2021. Nombrándolo o poniéndolo en la mira sin explicitar su nombre, el cristinismo encadenó un sinfín de críticas y chicanas contra el gobernador bonaerense. Máximo Kirchner, Teresa García, Sergio Berni, Emmanuel González Santalla, Facundo Tignanelli y Guillermo Moreno, todos contra Kicillof.

El gobernador bajó la orden de no responder. Solo Carlos Bianco rompió el silencio para señalar que algunos sectores estaban más ocupados en criticar dirigentes del propio espacio que en hacerle frente a Milei. El resto, silencio desde La Plata.

La tesis camporista: Axel va por afuera

En el cristinismo tienen una conclusión contundente sobre el proyecto político que encarna Kicillof: «Axel quiere un kirchnerismo sin Cristina. Tiene una decisión tomada de construir sin ella. Por eso no va a visitarla», graficó un dirigente muy importante de La Cámpora.

La acusación va más allá de la ausencia física en San José, donde la expresidenta cumple la condena por la causa Vialidad. En el corazón del cristinismo no tomaron bien el mensaje que Kicillof deja correr sobre el lugar que debe tener CFK en el próximo armado electoral: «Cristina no es una más. No es un dirigente más. La relación está cada vez más agrietada», sostienen cerca de la expresidenta.

La respuesta desde La Plata

El kicillofismo no niega la ruptura, pero la encuadra de otra manera. El gobernador sostiene en privado que la expresidenta tiene que ser parte del proyecto peronista en 2027, pero aclara que no quiere ser un candidato delegado ni aceptar condicionamientos de su entorno. Entiende que aceptar esas condiciones sería repetir la historia del fracaso de Alberto Fernández.

La frase más dura la lanzó un funcionario de primera línea del gobierno provincial: «¿El problema de la Argentina es Axel? ¿No es Milei? No les interesa ganar. Solo quieren destruir y lo hacen explícito.» Y agregó algo que quedó flotando: «Ni Alberto Fernández, ni Héctor Cámpora. Si llegamos, vamos a llegar sin la tutela de Cristina.”

El argumento de los ocho meses

Desde el camporismo apuntan a algo que consideran inexplicable en términos políticos y también humanos. «Hace ocho meses que no ve a la persona que lo hizo gobernador», sentenció un diputado nacional del espacio.

En el entorno más cercano al gobernador descartan esa versión y dan su propia lectura: cuando Kicillof quiso saber cómo estaba la salud de Cristina, cuando estaba internada en el Sanatorio Otamendi, nadie le contestó el teléfono. Un detalle que en La Plata no olvidaron.

El escenario electoral que viene

Kicillof proyecta competir en unas PASO contra un candidato de Cristina Kirchner. En la intimidad asume que ese sector no lo va a apoyar y que deberá enfrentarlo. Si no hay primarias porque el Gobierno logra derogarlas, habrá una fractura del peronismo similar a la del 2003: listas separadas y una elección general que oficie de PASO.

Para La Plata, eso no es una derrota: es el escenario que buscan. En el kicillofismo creen que les sirve que La Cámpora y el sector más duro del cristinismo cuestionen al gobernador, porque lejos de desgastarlo, exponen la diferencia entre Kicillof y el sector que lidera Cristina.
Es la forma de desmarcarse sin pagar el costo político de hacerlo explícito.

La cuenta regresiva hacia 2027 arrancó con el peronismo bonaerense en dos mitades. Y La Plata, sede de la gestión provincial y centro gravitacional de todo el armado kicillofista, ya opera bajo esa lógica.

Scroll al inicio