Tres relevamientos publicados en los últimos días dibujan, en paralelo, el mapa político más complejo que enfrenta el oficialismo desde que Javier Milei asumió la presidencia. Tomados por separado, cada uno ilumina un flanco distinto.
Leídos juntos, cuentan una historia consistente: el Gobierno conserva competitividad electoral por espacio político, pero acumula rechazo en economía, imagen y gestión, pierde en cualquier escenario de segunda vuelta contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, y ve cómo la corrupción desplaza a la inflación como principal preocupación de la ciudadanía. Mientras tanto, la oposición no logra capitalizar ese malestar de manera unificada.
Encuesta 1 — Reyes | Filadoro: los jóvenes sostienen el rumbo, pero la corrupción empieza a pesar más que la inflación
La consultora Reyes | Filadoro relevó a 643 jóvenes de entre 18 y 35 años en todo el país entre el 8 y el 13 de junio, con un margen de error del +/- 3,9%. El resultado más llamativo no es el que habla del apoyo, sino el que explica cuándo y por qué ese apoyo podría empezar a erosionarse.
El 56% de los jóvenes prefiere sostener el rumbo del Gobierno de cara a 2027. Sin embargo, ese mismo grupo mayoritario convive con una contradicción: el 57% admite que tiene dificultades para llegar a fin de mes o que directamente no logra ahorrar. Entre quienes votaron a Milei en 2023, el nivel de decepción todavía es acotado: solo el 15% dice sentirse defraudado con la gestión.

El cambio más relevante del estudio es otro. Por primera vez, la corrupción desplazó a la inflación como el principal problema señalado por los jóvenes. El 21% la identifica como la dificultad más grave del país, seguida por los bajos salarios (18%) y el desempleo (16%). Incluso dentro del electorado de La Libertad Avanza, un 29% menciona a la corrupción entre sus mayores preocupaciones. El caso Adorni operó como catalizador de esa percepción.
El relevamiento también expone una brecha de género que no es menor. Los varones aprueban la gestión en un 56%, mientras que entre las mujeres esa cifra cae al 39%. El optimismo económico sigue el mismo patrón: 62% en hombres, 48% en mujeres. La identificación con La Libertad Avanza alcanza al 47% de los varones jóvenes, pero apenas al 30% de las mujeres. Y mientras el 31% de los hombres plantea la necesidad de cambiar el rumbo, entre las mujeres esa postura llega al 47%.

En el plano digital, junio no fue un buen mes para el Gobierno. El 57% de las menciones sobre Milei en redes sociales tuvo una valoración negativa. El vocero presidencial Adrián Ravier —que recomendó «abrigarse» ante las subas del gas— fue el funcionario más citado y también el que concentró el peor balance de imagen.
Un número para no perder de vista: el 26% de los jóvenes no se identifica con ningún partido político. Dentro de ese grupo, el 61% evalúa negativamente al Gobierno. Son votos que todavía no tienen dueño, y que podrían ir en cualquier dirección de acá a 2027.
Los jóvenes siguen siendo el activo más valioso del oficialismo. Pero el estudio muestra que ese respaldo tiene condiciones. La corrupción emergió como variable desestabilizadora porque contradice el eje identitario del proyecto libertario: la promesa de una política diferente, limpia, sin privilegios. Si ese eje se contamina, el costo electoral podría ser desproporcionado precisamente en el segmento que más lo sostuvo.
Encuesta 2 — Equipo Mide: el 60% rechaza el modelo y la economía le marca un techo electoral
La consultora Equipo Mide, dirigida por Gonzalo de Janin, relevó la percepción económica y política de los argentinos en una muestra nacional y encontró números que el propio Gobierno difícilmente pueda ignorar de cara al proceso electoral que se avecina.
El 60% de los consultados considera «equivocada» la dirección del país bajo la gestión de Milei. Ese rechazo no se circunscribe a la oposición: un 23% de quienes dijeron haber votado a Milei en 2023 comparte esa evaluación negativa. Y el 39% de quienes en 2023 respaldaron a Patricia Bullrich tampoco aprueba el rumbo actual. En otras palabras, el presidente podría estar perdiendo votantes propios y aliados al mismo tiempo.
Los datos económicos que explican ese rechazo son contundentes. El 59% afirma estar económicamente peor desde que Milei llegó al Gobierno. El 58% cree que la situación del país será peor en los próximos meses. La imagen negativa del Presidente se ubica en el 58%, exactamente igual que la desaprobación de la gestión nacional.
La transparencia también aparece cuestionada. El 47% cree que hay más corrupción en la gestión de Milei que en gobiernos anteriores; el 36% dice que hay, pero menos. Solo el 7% respondió que no existe corrupción en el actual gobierno.
El impacto de todo esto en las perspectivas electorales es directo. La encuesta sitúa el techo electoral de Milei en el 39% para 2027. Paradójicamente, el presidente todavía lidera las preferencias en primera vuelta con el 30%, frente al 19% de Kicillof. Pero esa ventaja de primera vuelta no alcanza para definir una elección presidencial, y los números de segunda vuelta, como muestra otro de los relevamientos, cuentan una historia diferente.
Análisis. La economía ya no es solo el argumento principal del Gobierno: también se convirtió en su principal riesgo. Cuando el rechazo al modelo económico se traslada a la imagen personal del presidente y empieza a marcarle un techo, el margen de recuperación se achica. El dato del 7% que cree que no hay corrupción es revelador: prácticamente no existe ciudadano que descarte el fenómeno por completo, lo que convierte a la corrupción en un problema de percepción instalado y difícil de revertir antes de las elecciones.
Encuesta 3 — Observatorio de Psicología Social Aplicada (Facultad de Psicología, UBA): el escenario más difícil y Kicillof arriba en el ballotage
El Monitor Sociopolítico y Electoral del Observatorio de Psicología Social Aplicada, dependiente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, trabajó sobre una muestra de 2.184 casos en distintas regiones del país y obtuvo los números más adversos para el oficialismo de los tres relevamientos. Sus autores consideran que el escenario de junio es el más desafiante para el Gobierno desde el inicio de la gestión libertaria.
El 62,8% desaprueba la gestión del Gobierno nacional. Solo el 37,2% la aprueba. Incluso entre quienes votaron a Milei en 2023, la aprobación cayó al 66,4%, una señal de erosión dentro del núcleo más fiel.
El dato político más fuerte es el del ballotage hipotético. En un escenario de segunda vuelta entre Milei y Kicillof, el gobernador bonaerense obtiene el 48,2% de intención de voto frente al 39,3% del Presidente. Un 12% respondió que no elegiría a ninguno de los dos. La ventaja del mandatario provincial es de casi 9 puntos, una diferencia que, si se sostiene, resultaría difícil de revertir en una campaña electoral.
No obstante, el propio estudio advierte que esa ventaja no debe leerse como una consolidación de hegemonía opositora. La Libertad Avanza sigue siendo primera en intención de voto por espacio político con el 32%. Detrás se ubica el peronismo kirchnerista (24,5%) y el peronismo no kirchnerista (13,4%). Entre quienes desean un cambio de gobierno, el 39,7% optaría por una alternativa kirchnerista y el 26,9% por un peronismo no kirchnerista: el voto opositor, en síntesis, está fragmentado.
La evaluación económica también pesa. El 60,6% califica la situación del país como mala o muy mala; solo el 29,9% la ve de manera positiva. Ante la pregunta de cuál de los últimos gobiernos ofreció una mejor calidad de vida, el 49,2% mencionó al de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, el 31,1% al de Milei y el 19,7% al de Mauricio Macri.
Análisis. El estudio de la UBA aporta el dato más contundente en términos electorales: Milei pierde un ballotage contra Kicillof por nueve puntos. Pero también aporta el matiz más importante: LLA sigue siendo la fuerza más votada por espacio político. Eso significa que el Gobierno tiene un problema en la cima de la boleta —la imagen y el desempeño presidencial— pero no necesariamente en la base del edificio electoral. Una diferencia que, si el oficialismo logra procesarla, podría cambiar la lectura del mapa rumbo a 2027.
Panorama general: piso firme, techo bajo, oposición sin consolidar — y la corrupción como variable nueva
Leídas en conjunto, las tres encuestas trazan un mapa político que tiene más matices de los que suelen mostrar los titulares.
El oficialismo no está derrumbado. La Libertad Avanza sigue siendo primera por espacio político y Milei lidera las preferencias en primera vuelta. Incluso entre los jóvenes, el segmento más movilizado por su proyecto, el 56% prefiere la continuidad. Eso es un activo real, no menor.
Pero el Gobierno enfrenta simultáneamente tres problemas estructurales que las tres encuestas confirman de manera convergente.
El primero es el techo. Con el 60% rechazando el modelo económico, el 58% de imagen negativa y el 62,8% de desaprobación según la UBA, el Presidente tiene poco margen para crecer. Su número en primera vuelta (30%) alcanza para liderar el campo, pero no para evitar una segunda vuelta, y en esa segunda vuelta los datos lo muestran perdiendo sistemáticamente.
El segundo es la economía como factor dominante. Los tres estudios coinciden: la percepción económica negativa es el motor principal del malestar. El 59% dice estar peor, el 58% espera que la situación empeore, el 60,6% califica al país como en crisis. Mientras esa percepción no mejore de manera tangible, el techo no sube.
El tercero —y quizás el más nuevo— es la corrupción. No aparece en un solo relevamiento: aparece en los tres. En el estudio sobre jóvenes, desplazó a la inflación como principal problema por primera vez. En el de Equipo Mide, el 47% cree que hay más corrupción que en gobiernos anteriores y casi nadie dice que no existe. El caso Adorni funcionó como acelerador de una percepción que ya existía, y que ahora se instaló en el centro del debate.
Del otro lado, la oposición —y particularmente Kicillof— gana terreno casi por defecto. El gobernador bonaerense aparece primero en todos los escenarios de ballotage, pero no porque su propio voto crezca de manera robusta, sino porque concentra el rechazo al Gobierno cuando hay que elegir entre dos. Su 19% de intención en primera vuelta es todavía modesto, y el voto opositor sigue fragmentado entre kirchnerismo y peronismo no kirchnerista.
Para los bonaerenses y para los platenses en particular, la figura de Kicillof en estos sondeos no es un dato abstracto: es el gobernador de la provincia que está en el centro de la disputa política más relevante del país en los próximos meses, con elecciones de medio término a la vista y una relación con la Nación que ya mostró esta semana sus primeras señales de negociación forzada.
El escenario que dejan las tres encuestas es, en definitiva, el de una carrera abierta. Milei tiene un piso alto pero un techo bajo. Kicillof tiene una ventaja en el mano a mano pero no consolida su propio espacio. Y en el medio, un 26% de jóvenes sin partido y un 12% que no elegiría a ninguno de los dos en una segunda vuelta son el territorio que definirá quién gana en 2027.


