El fenómeno avanzará desde el martes por la noche y podría dejar varios días de lluvias persistentes en la región. El acumulado y el viento vuelven a encender alarmas en una ciudad con antecedentes de anegamientos.
La semana arranca con una señal conocida para los platenses: el regreso de lluvias sostenidas que, más que por su intensidad puntual, preocupan por su duración. Una nueva ciclogénesis avanzará sobre el AMBA y tendrá impacto directo en La Plata desde la noche del martes.
Según proyecciones meteorológicas, el deterioro del clima será progresivo. Durante el martes se mantendrá mayormente nublado, con temperaturas sin grandes cambios —máxima cercana a los 23°C—, pero hacia la noche comenzarán las primeras precipitaciones aisladas que marcarán el inicio de un período inestable.

Lluvias persistentes y acumulados altos
El miércoles aparece como el día más comprometido. Con el sistema de baja presión ya consolidado y desplazándose entre el Litoral y Uruguay, se esperan lluvias continuas durante gran parte de la jornada.
Los modelos anticipan acumulados que podrían superar los 50 milímetros en pocas horas. No se trata de tormentas severas aisladas, sino de precipitaciones constantes, con momentos de mayor intensidad, un escenario que históricamente complica el drenaje urbano en La Plata y el Gran La Plata.
Jueves con continuidad y mejoras parciales
Lejos de tratarse de un evento corto, el fenómeno podría extenderse al jueves. El lento desplazamiento del sistema mantendría condiciones inestables, con chaparrones intermitentes y algunas mejoras temporarias.
A esto se suma otro factor clave: el viento. Se prevén ráfagas del sudeste rotando al este, que podrían alcanzar los 50 km/h. Este componente no es menor, ya que puede dificultar el escurrimiento del agua hacia el Río de la Plata y agravar acumulaciones en zonas bajas.
Impacto local: una combinación que preocupa
En La Plata, el problema no suele ser solo cuánto llueve, sino cómo y durante cuánto tiempo. La combinación de lluvias persistentes, ráfagas y posibles picos de intensidad vuelve a poner el foco en la capacidad de respuesta del sistema hidráulico.
Barrios con antecedentes de anegamientos —sobre todo en la periferia— quedan nuevamente expuestos si los acumulados se concretan. En paralelo, el viento del sudeste suele generar un efecto adicional sobre el nivel del río, lo que puede ralentizar el drenaje natural.
Qué mirar en las próximas horas
El monitoreo oficial será clave. El escenario no anticipa un evento extremo en términos de tormentas violentas, pero sí una secuencia de condiciones que, juntas, pueden generar complicaciones.
La evolución del sistema, la ubicación final del centro de baja presión y la persistencia de las lluvias serán determinantes para evaluar el impacto real en la región.
Proyección
Si los modelos se mantienen, el viernes podría traer una mejora gradual. Sin embargo, el comportamiento lento de estos sistemas deja abierta la posibilidad de que la inestabilidad se extienda más de lo previsto.


